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Blogs Puentes de Palabras por José Manuel Otero Lastres

La Ministra de Justicia no es objeto de chantaje, sino de reproches por mentir

José Manuel Otero Lastres el

Si hubiera un ranking de noticias más difundidas, al igual que hay el de los libros más leídos, los dos primeros puestos los ocuparían la cuestión de la tesis atribuida al doctor vergonzante Pedro Sánchez y la de las mentiras de la bocazas Dolores Delgado, Ministra de Justicia. Es probable que ayer y hoy la ministra haya ocupado el primer lugar, cosa que no desagradará a Pedro Sánchez ya que le permitirá taparse un poco del foco de la actualidad.

Ortega y Gasset denunció lo que él llamaba el viejo vicio de los predicadores, que consistía en inventarse un maniqueo, poner en su boca argumentos fácilmente refutables para regodearse a continuación rebatiéndolos. Algo de esto está haciendo Dolores Delgado.

En la sesión de hoy de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, la Ministra de Justicia afirmó como fiscal “no me he achantado con narcotraficantes, con terroristas, con corruptos. Ni este Gobierno socialista ni esta ministra va a aceptar el chantaje de nadie”.

Como puede observarse, la Ministra –supongo que intencionadamente- desvía la atención de la crítica parlamentaria del PP a una cuestión de chantaje: quiero suponer que se refiere a la presión que está ejerciendo sobre ella el ex comisario Villarejo, que parece ser el filtrador de las noticias. Y ya situada en el ámbito del chantaje vocea públicamente que nunca cedió ni ante los narcotraficantes, ni ante los terroristas, ni ante los corruptos.

Pero no es eso lo que le había reprochado el PP, sino otra cosa bien distinta y que fue la que la costó la dimisión a alguien que demostró más dignidad (como fue el ex ministro José María Soria): mentir al pueblo español representado en las Cortes Generales. Y es que Dolores Delgado declaró, primero, que no tuvo ninguna relación con el señor Villarejo; después, tras los audios difundidos por éste, admitió que habían coincidido en tres ocasiones; a continuación, resulta que compartió mesa y mantel con el señor Villarejo y con el ex magistrado Garzón, encuentro en el que la feminista y respetuosa Ministra llamó “maricón” al Juez Grande Marlaska, hoy compañero de Gabinete; y por último (hasta ahora) la bocazas Dolores Delgado acusó a magistrados y fiscales que se habían desplazado a dar unas conferencias en Cartagena de Indias de ir con menores de edad.

Es verdad que estamos ante grabaciones irregulares y que hasta se pueden estar usando de chantaje o, más bien, como venganza. Pero no es eso de lo que se acusa a la Ministra de Justicia, que desde luego, ha quedado retratada, sino de que, viendo todo lo hemos visto y oído, tuviera la desfachatez de negar trato personal alguno con Villarejo. Es de eso de lo que le piden responsabilidad política.

Por eso, Dolores Delgado que presume de valor al decir que no se achantó ante narcotraficantes, terroristas y corruptos, carece del coraje y la dignidad que hacen falta para dimitir cuando se miente al pueblo español. Aferrarse al cargo pase lo que pase, no es una cuestión de arrestos, sino de indignidad.

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