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Blogs Puentes de Palabras por José Manuel Otero Lastres

¡Qué difícil es gobernar para los de uno!

José Manuel Otero Lastres el

Hay dedicaciones, como la medicina y la enseñanza, para las que se necesita más vocación que para otras. Hasta hace muy poco se incluía también de la actividad política, pero el creciente desprestigio de nuestra clase dirigente (entre otras razones, por la galopante corrupción de algunos de sus miembros o por haber salido bastante indemnes de la crisis) ha convertido en sospechosa una dedicación tan sublime cuyo objeto es servir el interés general.

Con todo, hay gente que tiene una vocación política intensa, noble y sincera, y para mi tengo que alguno de estos habrá pensado que es sumamente difícil gobernar, no ya a gusto de todos –tarea imposible-, sino, incluso, al de las personas con las que tiene un modo bastante similar de concebir las reglas por las que se debe regir la convivencia.

Viene esto a cuento por la fractura que parece haberse producido entre los votantes y simpatizantes del PP tras la retirada por parte del Gobierno del anteproyecto de ley sobre el aborto. Las reacciones han sido muy airadas, desde la de una destacada comentarista política que ha escrito “El presidente ha tirado la toalla y, con ella, cualquier posibilidad de resultar reelegido”, hasta la acusación de “deslealtad” por parte de un obispo, pasando por los miembros de la asociación “próvida” que promueven el eslogan: “con aborto no hay voto”.

Sobre estas reacciones, del todo respetables, me permito hacer dos comentarios. El primero es que los votantes del PP deberían comprobar sin apasionamiento lo que se decía sobe este tema en el programa electoral del partido. Si no estoy mal informado, en ese documento se decía textualmente que el partido promovería “una ley de protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas”, y respecto del aborto se indicaba literalmente “cambiaremos el modelo de la actual regulación para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”.

Pues bien, el cambio de modelo al que alude el programa bien podría realizarse, en lo que se refiere al reforzamiento del derecho a la vida, si fuera favorable la sentencia del recurso presentado por el PP ante el Tribunal Constitucional contra la vigente ley de plazos; y, en lo tocante a proteger  a las menores, hay vías de una nueva ley para poder hacer retoques puntuales de la ley de plazos.

Como segundo comentario me permito sugerirle a los votante del PP que se hagan las siguientes preguntas: ¿creen que hay algún otro partido con vocación de gobierno distinto del PP que pueda ser más sensible a su modo de ver la vida?, ¿creen que habrá en algún otro partido con posibilidad de gobernar más partidarios de defender el derecho a la vida que en el PP?, ¿creen que habrá en algún otro partido que pueda gobernar realmente más dispuesto que el PP a proteger a las mujeres embarazadas para que opten por la vida del recién nacido?  Respóndanse ustedes mismos.

Para concluir permítanme recordar que como la Constitución no exige, acertadamente, que el sufragio haya de ser responsable, es plenamente democrático votar airadamente contra una formación haciéndolo a favor de otras con cuya ideología no se comulgue. Ahora bien, el deseo del votante del PP de castigar el supuesto incumplimiento de un compromiso electoral, ya se absteniéndose, ya sea votando a otro partido que tiene todavía posiciones aún más radicales, recuerda al recluta que no come el rancho para fastidiar al capitán.

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