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Blogs Sin cobertura por Jesús García Calero

Lionardo

Lionardo
Jesús García Calero el
¡Qué pasiones levanta! Leonardo da Vinci es tanto pintor como ingeniero, su sombra es algo así como el código fuente de la cultura popular, desde la misteriosa sonrisa de la Gioconda, venerada bajo la Pirámide del Louvre, hasta su progenie de artefactos para volar y soñar un hombre más perfecto que el de Vitruvio.
Leonardo es un genio y ahora es el rey de la polémica, o del lío de Leonardo, la que se ha montado alrededor de la exposición de Christian Gálvez en Madrid, sobre cuya dudosa calidad los medios no hemos ahorrado tinta.
Pero una cosa es tener opiniones y fundamentarlas y otra emprender campañas cuyo objetivo no es tan misterioso como la Mona Lisa. Y la emprendida por unos historiadores del arte del Comité Español de Historia del Arte (CEHA) ha resultado estridente y ha desviado la sana polémica por el famoso metido a comisario hasta el histerismo corporativo. ¿Intrusismo? ¿Es Gálvez el primer no historiador del arte que comisaría una exposición o escribe de «Lionardo»? Ha pasado en casi todos museos y hasta en Las edades del hombre.
Por otra parte, ¿ha sido CEHA siempre un censor tan riguroso? ¿Por qué no? Buena pregunta. No oímos a CEHA cuando el Museo del Prado señaló y derribó el Coloso o el Marianito de Goya en ruedas de prensa sin estudios científicos. Nunca ha dicho nada de los grandes expolios, por ejemplo el de Odyssey, o contra los permisos dados a obras fundamentales para exportarse y venderse, porque a veces no deja de ser cívico fijarse en esas cosas.
El CEHA, me cuentan varios historiadores, no es dueño del sentir de toda una profesión. El ataque a Gálvez ha sido tan vehemente que casi se inclina uno a defender al presentador de Pasapalabra que firmó su contrato con la Casa de las Alhajas en tiempos de José Guirao y no ha dicho una palabra más alta que otra. Miren qué bien se explicaba con mi compañera Angie Calero.
Los historiadores del arte no son dueños del ingenio de Leonardo. Y algunos decían que habría que saber si quien lidera esta campaña está en tratos con la Biblioteca Nacional -a la que de paso se la ha puesto en el punto de mira por acoger una parte de la muestra de Gálvez en términos respetuosos y provechosos-, para futuros proyectos. El propio interesado ha preferido aclarar esto en Twitter, pero al conocerla, no deja de ser una cercanía que no queda estética cuando las críticas se vertieron sobre la institución que, por otra parte, ya ha explicado que su muestra es “exenta” de la de Gálvez. Aunque debió haber tensión entre los organizadores, ¿qué proyecto complejo no produce un par de reuniones a cara de perro?
Son muchas las preguntas que podrán hacerse, les queda bastante trabajo a los de CEHA en la defensa del patrimonio. Bienvenidos, si arremangados.
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