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Blogs Puentes de Palabras por José Manuel Otero Lastres

La locura “nazi” del independentismo catalán

José Manuel Otero Lastres el

Hace unos años escribí sobre la paciencia que tenía el resto de España con los independentistas catalanes. Y comenzaba entonces del siguiente modo: “Como es sabido, Job es el paradigma de la paciencia porque fue sometido por el diablo a numerosas adversidades (enfermedades, arruinarse, repudio de su mujer y fallecimiento de sus hijos), a pesar de lo cual no dejó de alabar al Señor. Espero no faltar al debido respeto a las Sagradas Escrituras si digo que no estoy muy seguro de que Job pudiera soportar la calamidad de la actuación política de los partidos que gobiernan hoy en Cataluña”.

Desde entonces hasta hoy, la actuación política de los independentistas consistente, primero, en proclamas verbales a favor de la independencia de Cataluña, y después en hechos presuntamente delictivos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos está hoy a la espera de conocer la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Pues bien, en todo este tiempo, el movimiento secesionista ha ido creciendo en un clima de tal impunidad que se ha convertido en un autentico “matonismo” que ha llegado a extremos absolutamente inadmisibles y que producen la impresión de que en Cataluña ha fracasado el Estado de Derecho. Una prueba de lo que digo es la noticia que publica hoy el diario ABC en la que se da cuenta de que una profesora golpeó en un colegio público de Tarrasa a una niña de 10 años por pintar unas banderas de España y escribir una frases que decían “viva España”.

¡Cómo es posible que una profesora se haya vuelto tan loca como para agredir a una niña de 10 años por pintar unas banderas de España, su país, acompañadas de la frase “viva España”! Solo hay una explicación posible a tan errática y desvariada conducta: que la profesora en cuestión haya sufrido un ataque de rabia, odio e ira por tener su espíritu impregnado de una ideología totalitaria, racista, excluyente y “matonista” que le impedía no solo valorar la acción en sí misma (pintar banderas de España y escribir “viva España”), sino también caer en la cuenta de quien era la autora de tal acción: “una temible” niña de 10 años.

Creo que acciones tan repugnantes y reprochables como ésta si no son debidamente reprimidas nos confirmaran que en Cataluña hay un Estado de Derecho fallido.

 

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