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Blogs Puentes de Palabras por José Manuel Otero Lastres

Pedro Sánchez presume de cumplir siempre la palabra dada

José Manuel Otero Lastres el

Seguramente más de uno se habrá preguntado si es un mérito cumplir siempre la palabra dada. La respuesta es de las que dicen que nos gustan a los gallegos: depende. ¿De qué? Pues de qué palabra se haya empeñado. Sin embargo, para Pedro Sánchez, hombre de tan pocos matices como luces, parece que es un mérito en sí mismo cumplir la palabra dada, sea cuál sea.

En efecto, el ex secretario general del PSOE acaba de declarar en Santander: “algo va mal en esta organización cuando los que cumplimos con la palabra dada tenemos que dimitir y aquellos que utilizan la palabra para insultar o difamar se aferran al escaño”. Un ejemplo tomado de la literatura de nuestro tiempo permitirá aclarar que el virtuosismo de cumplir está en inescindible relación con lo prometido.

Como sabrán quienes hayan leído la novela de García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”, Bayardo San Román (acaba de fallecer a los 95 años Miguel Reyes Palencia en quien se inspiró el Nobel colombiano para perfilar dicho personaje al “ficcionar” esta historia real) devuelve la noche de bodas a sus padres a su esposa Ángela Vicario porque descubre que no era virgen. Tras un “hábil” interrogatorio, Ángela confiesa que la deshonró Santiago Nasar y los hermanos Vicario lo buscan para matarlo, sabiendo todos los del pueblo, menos él, que iba a morir porque los Vicario eran de los que siempre cumplían su palabra.

Sé perfectamente que es distinto cumplir la promesa de vengarse asesinando por la deshora de una hermana que cumplir la palabra dada de no votar jamás a favor de Rajoy en su investidura como presidente del gobierno. Pero el ejemplo sirve para argumentar que no siempre es un mérito cumplir lo apalabrado y que todo depende de cuál sea la palabra que se empeñe. Y aunque es verdad que nadie debe presumir tener palabra cuando se trata de asesinar a un semejante, no lo es menos que tampoco es para vanagloriarse tener a un país paralizado casi durante un año con los graves inconvenientes que eso ocasionó a España por mantener un “no es no” a Mariano Rajoy que lo que de verdad escondía era el lunático deseo de Sánchez de convertirse en presidente del gobierno con 85 escaños y encabezando la cuarta lista más votada en Madrid.

Por eso, no deja de sorprender que este aciago personaje acuse a Susana Díaz de “aferrarse al escaño”, en un claro ejemplo de ver la paja en el ojo ajeno, pero no la enorme viga que tiene en el suyo.

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