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Blogs French 75 por Salvador Sostres

Jordi Évole y las croquetas de la izquierda

Salvador Sostres el

La derecha sabemos reconocer a un vendedor con talento y hay que felicitar a Jordi Évole por la eficacia que tiene colocando su producto. Artículos, programas de tele o películas, es admirable cómo este chico todo sabe venderlo.

Lo último que nos ha colocado, con su habitual brillantez comercial, que ya quisiera yo para lo mío, es “Astral”, un documental sobre los naufragios de inmigrantes en el Mediterráneo. Se estrenó el día de la Hispanidad en los cines y este domingo podrá verse por la televisión.

El tema de Astral es un velero de lujo rescatando a estos náufragos. Y venga conejo. La tragedia ajena es el principal negocio de la izquierda. La tragedia ajena es la materia prima con que una determinada izquierda española, artística y mediática, se ha enriquecido hasta decir basta, criminalizando a ricos que lo eran mucho menos que ellos para cobrar como solidarios lo que luego acumulan -donde nadie pueda verlo- como millonarios.

Es un negocio portentoso, estupendo. Los más ricos periodistas y cantantes de España han hecho su fabuloso agosto fingiendo que eran los amigos de los pobres, iguales -sobre todo iguales- que ellos, “uno de los vuestros”, con una demagogia de vergüenza ajena, haciéndose los parias que no son y despreciando el lujo que privadamente atesoran, cobrando de la miseria para vivir lo más lejos y protegidos -les da el mismo asco que a mí- de ella. Pocos negocios han sido tan pletóricos, y como yo siempre he creído que ante todo hay que proteger al empresario, tengo que muy efusivamente felicitarles por ello.

La demagogia del velero de lujo de Évole recogiendo náufragos es tan escandalosa que constituye un hito en el museo español del escarnio. Comercializa la agonía como si fueran donetes. Es tan descarado, y tan descarnado, el tráfico de lagrimitas sensibleras, y tan evidente el afán con que Évole las exprime, para comparecer como el periodista/ángel con conciencia, que queda claro que el negocio de la izquierda continúa funcionando a toda vela, y que convertir el sufrimiento de los demás en propaganda sigue siendo la principal industria de la intelectualidad de izquierdas en España.

Los culpables de los naufragios somos naturalmente nosotros, y ellos los solidarios comprometidos que desde su altura moral nos lo recuerdan. Es su negocio, son sus croquetas, venden millones de ellas. Croquetas de miseria para insultar a la derecha. Si no hay derecha que insultar, ni Israel ni América, no les interesa la croqueta.

Que haya un España tan limitada que se trague toda esta indigencia, que hayan tantos atontados que asistan encantados a ver cómo estos fantoches se ríen de ellos, y encima les paguen por hacerlo, me recuerda lo que un importante empresario americano me dijo hace algunos años: “Salvador, en el mundo siempre habrá pobres, pero no porque falten recursos, sino porque siempre habrá imbéciles”.

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