España a principios del siglo XX, era un paÃs en el que más de la mitad de su población (18 millones) era analfabeta. Unos ciudadanos, principalmente campesinos, dedicados al campo, tuvieron que sufrir el continuo ir y venir de la polÃtica y las clases altas de la época. Dejados en manos de la monarquÃa con Alfonso XIII, para pasar después a la dictadura de Miguel Primo de Rivera y para terminar con la proclamación de la Segunda República en 1931 y que 5 años después se desencadenó la ejecución de una guerra civil, que dio paso a la dictadura del General Franco; la población española llevaba ya mucho a sus espaldas en este comienzo de siglo.
La etapa del primer franquismo (1939-1959) fue la primera de la historia de la dictadura de Franco, comprendida entre el final de la guerra civil y el abandono de la polÃtica autárquica con la aplicación del Plan de Estabilización de 1959, que dio paso a un franquismo desarrollista que duró hasta la muerte del GeneralÃsimo. De 1945 a 1950, constituyó el perÃodo más crÃtico de la historia de la dictadura, a causa del aislamiento internacional al que fue sometido y a la ofensiva de la oposición, pero los «cambios» que introdujo el régimen, y sobre todo, el estallido de la Guerra FrÃa acabó reintegrándolo al bloque occidental anticomunista. De 1951 a 1959, ha sido llamado también el decenio bisagra por constituir una época intermedia entre el estancamiento de los «autárquicos» años 1940 y la «desarrollista» de los años 1960, y que también ha sido caracterizada como la época del «esplendor del nacional-catolicismo».
Entre 1955 y 1965 un joven de Barcelona, se le ocurrió montarse en un Seat 600 y recorrer España con su cámara de fotos, era Ramon Masats (1931). Después de realizar en 1953 el reportaje sobre Las Ramblas que es donde se inicia su fascinación por el reportaje. En sus primeras fotografÃas, Masats mostraba ya un poderoso instinto fotográfico y una excepcional intuición para captar el espectáculo de la vida, evitando siempre invadir la realidad y, menos aún, maquillarla o manipularla.
En la era actual de internet, del compartir, de la fotografÃa del selfie, que ha hecho quitarle todo ese valor documental y expresivo que tenÃa la fotografÃa a principios del siglo XX, y que se fue desarrollando a lo largo de este siglo bajo conceptos nuevos como fotoperiodismo o fotografÃa documental. El hecho de que alguien tomase fotos en un momento determinado, -ya que el cine y la televisión todavÃa no estaban en pleno apogeo como transmisores documentales-, hubo, principalmente aficionados y profesionales de la fotografÃa como Miserachs, Terré y Maspons, Catalá-Roca, y el mÃtico y pionero Masats. Protagonista de la renovación del reportaje documental de los años sesenta, que dejó un valor incalculable de las fotografÃas que fue tomando, sobre todo, entre dichos años 1955 y 1965, cuando recorrió la geografÃa de española, con una obsesión en su cabeza: retratar los tópicos con los que la cultura oficial bendecÃa los valores patrios. Un encargo para la Gaceta Ilustrada que permitió el desarrollo de un lenguaje nuevo, sintético, certero en el contenido y espléndido en su grafismo. El trabajo de Masats coincide con el fin de la autarquÃa del régimen de Franco y con la apertura diseñada desde el Ministerio de Educación y Turismo.
El pasado mes de octubre concluyó la muestra Ramón Masats. Visit Spain que se expuso en La Principal de Tabacalera, bajo el certamen PhotoEspaña. Visit Spain que fue el primer mensaje que utilizó la propaganda del régimen para atraer al turismo exterior, se puede ver cómo era la sociedad española de la época, cargada de tópicos y tradiciones. Pero si no se pudo acudir a la muestra, siempre queda el magnÃfico y cuidado catálogo editado por La Fábrica. Un maravilloso libro en el que se puede disfrutar igualmente de la obra de Masats. Con textos de Chema Conesa y Sergio del Molino.
Las fotografias testimonian una elección humana en una situación determinada. Una fotografÃa es el resultado de la decisión del fotógrafo de que merece la pena registrar que ese acontecimiento o ese objeto concretos han sido vistos. Si se fotografiara continuamente todo lo que existe, las fotografÃas resultantes carecerÃan de sentido, por lo que, las fotografÃas no celebran ni el acontecimiento ni la facultad de la visión en sÃ. Son un mensaje acerca del acontecimiento que registran. La urgencia de este mensaje no depende enteramente de la urgencia del acontecimiento, pero tampoco es completamente independiente de este. En su forma más sencilla, el mensaje decodificado significa: he decidido que merece la pena registrar lo que estoy viendo.
Masats era «un fotógrafo que se atrevÃa a arrinconar la composición a los extremos, a conjugar el expresionismo con la grafÃa de la imagen y, con todo ello, obtener un registro que ironizaba con el formalismo de la percepción clásica (…) Eficacia del mensaje, la punterÃa gráfica, la economÃa de medios y un nuevo escalón en la comunicación a través de las imágenes (…) Creador de un legado fotográfico imprescindible para comprender el camino a la madurez del reportaje gráfico en nuestro paÃs», escribe Chema Conesa.
«El deambular por una triste y ajada España en aquellos años cincuenta suponÃa un reto y una oportunidad para la fotografÃa. La propaganda turÃstica oficial, exaltadora de la piedra monumental, olvidaba el paisanaje, y el reportaje, el nuevo lenguaje para contar cómo era el mundo, eligió la figura humana como centro imprescindible de la narración. Se inició con ello una etapa que años más tarde se conocerÃa como fotografÃa humanista. Una ocasión perfecta para obtener una mirada personal sobre nuestro desconocido paÃs», continua Conesa.
La fotografÃas de Masats son efectivas por el momento registrado que contienen una medida de verdad, que es aplicable en general y que revela lo ausente igual que lo que está presente en ella. La naturaleza de esta medida de verdad y las maneras de percibirla varÃan mucho. Se puede apreciar en una expresión, en una acción, en una yuxtaposición, en una ambigüedad visual, en una configuración. La verdad de Masats nunca es independiente del espectador al que muestra los tópicos culturales patrios, como eran los ritos y las fiestas populares.
FotografÃas de Madrid, de Arcos de la Frontera, de los Sanfermines, del Puente de Triana en Sevilla, AlmerÃa, Medina Sidonia, Toledo, Córdoba, el torero DominguÃn, o la mÃtica imagen del seminarista como portero de fútbol. Son imágenes que pertenecen a la cultura española, al imaginario de una sociedad que es vital recordar y que no se pierda con el paso de los años. Documentos gráficos históricos de una época dura pero que de vez en cuando se atisbaban momentos de luz por las alegrÃas de las celebraciones y las fiestas populares.
A partir de 1965 Masats se acercó al cine y la televisión (El que enseña, Tropical Spanish o Conozca usted España). En 1981 volvió a dedicarse plenamente a la fotografÃa, pero esta vez a color. Sus inquietudes profesionales le permitieron ser premiado con galardones como el Premio Internacional en Inglaterra a la mejor fotografÃa, por sus imágenes en diferentes pelÃculas. Publicó diversos libros para Lunwerg Editores entre los que destaca España diversa, además de varios documentales para la Exposición Universal de Sevilla de 1992. En 2002 obtuvo el premio de fotografÃa de la ConsejerÃa de las Artes de la Comunidad de Madrid y en 2004 el Premio Nacional de FotografÃa.
Este libro/catálogo es imprescindible tenerlo en la biblioteca de cada uno. No solo por aquello que muestra, sino también por cómo lo muestra, heredera de toda una tradición de representación visual, autentificando aquello que vemos o hemos visto, plagado de enigmas y misterios que nos visitan con regularidad obsesiva para obligarnos a dar alguna explicación a las decisiones que han dirigido el curso de nuestra existencia.
Ramón Masats. Visit Spain // La Fábrica // 2020 // 35 euros
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