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Blogs Crónicas de un nómada por Francisco López-Seivane

Cómo defenderte de los incumplimientos de las compañías aéreas

Un relato personal

Cómo defenderte de los incumplimientos de las compañías aéreas
Francisco López-Seivane el

Los viajeros consumados suelen decir que lo mejor de los viajes es contarlo (curiosamente, lo mismo decía Luis Miguel Dominguín del sexo). Yo creo que todo viaje tiene dos momentos cumbre: primero, cuando lo planeas y lo sueñas, y después, cuando lo cuentas. Entremedias suele haber muchos momentos olvidables. Uno de los más frustrantes y amargos es cuando la ineficacia, la informalidad o la falta de planificación de las compañías aéreas hace que no lleguen tus maletas, sufras retrasos, pierdas conexiones, etc. Esto ocurre con más frecuencia en la alta temporada, en esas fechas claves en las que todo el mundo se traslada de un lado a otro como en un hormiguero. En Semana Santa, por ejemplo. Ya está casi encima y  algunas compañías anuncian huelgas. Que Dios te pille confesado si tienes billete con alguna de ellas. La buena noticia es que no estás indefenso y puedes obtener una compensación en caso de verte involucrado en graves incumplimientos.

Embarque nocturno en un avión de Air Nostrum

A mi me ocurrió el pasado agosto. Tenía vuelo con Ryanair a Fuerteventura. Había anunciada una huelga muy dura del personal de cabina, pero no me preocupé porque los vuelos a Canarias suelen entrar en los servicios mínimos y son los únicos que no sufren retrasos. Así fue a la ida, pero a la vuelta las tornas cambiaron. El vuelo estaba programado para salir a las 13 horas, pero los paneles del aeropuerto de Fuerteventura no mostraban con claridad la situación del vuelo. Eran anuncios vagos, que no presagiaban nada bueno. Más tarde confirmaron que llegaría con retraso. Un poco después supimos que aún no había salido de Madrid… y así sucesivamente, sin que nadie diera mayores explicaciones. Era la hora del almuerzo  y una voz dijo por megafonía que los pasajeros de ese vuelo podíamos pasar por un mostrador a retirar un bono de comida. El bono era de ¡5 euros!, pero si alguien se quedaba con hambre podía pedir algo extra, pagarlo de su bolsillo, y la compañía le abonaría la factura (¿cuándo? ¿cómo? ¿por qué?) hasta un máximo de 1o euros. Mal rollo, evidentemente, sobre todo si se tiene en cuenta que la cafetería del aeropuerto solo expedía tickets de caja, nada de facturas. En aras de la brevedad, haré caso omiso de esta flagrante mezquindad, que quizá merezca más atención en otra ocasión. El caso es que la irritación y cabreo de los pasajeros era claramente perceptible. En mi móvil Ryanair iba anunciando los repetidos retrasos hasta que finalmente el avión llegó a las 17,21 y despegó sobre las 18.00 h, con cinco horas de retraso.

Aeronave de Ryanair en pleno vuelo

La ley obliga a compensar los retrasos de más de tres horas con una cantidad que varía dependiendo del trayecto. En el caso de Fuerteventura correspondían 400 euros de indemnización por cada pasajero. El asunto está en cómo plantear el cobro. Las compañías en general, y Rayanair en particular, tienen formularios en su página web para este tipo de situaciones. El problema viene cuando tratas de rellenarlos con tu mejor voluntad y no eres un as de la informática. Ryanair tiene auténticos maestros en el arte de complicarte la vida como quien no quiere la cosa. Aún recuerdo en sus primeros tiempos cuando, al comprar un billete, te ofrecían un seguro de viaje. Tenías que señalar obligatoriamente en una lista cual era tu país y, al hacerlo, ya habías aceptado comprar el seguro que aplicaba en ese país. ¿Cómo evitarlo? Eso no lo sabía ni Einstein. No había salida y, al final, optabas por seguir adelante y ‘cargar’ con un seguro que no querías comprar. Andando el tiempo, aprendí de un experto que el truco consistía en repasar la lista de tropecientos países hasta el final, donde, después de Zululandia, había una opción que decía ‘No quiero seguro’. Ni un 0,5% de los usuarios sabía el truco. Algo parecido es lo que planteaban en la solicitud de reclamación por el retraso. Había un apartado en el que te pedía incluir facturas. Si no tenías ninguna factura, evidentemente no tenías nada que incluir, así que no ponías nada, pero cuando dabas al ‘enter’ para enviar la reclamación, el sistema te señalaba en rojo el cuadradito de las facturas que no habías rellenado y de ahí no podías pasar, así que harto de tanta manipulación decidí recurrir a un despacho de abogados especializados en este tipo de reclamaciones.

Bastó una llamada telefónica para que una voz muy amable se hiciera cargo de la situación en un pispás. Me pidió con precisión quirúrgica los documentos probatorios que necesitaban, me aclaró que no tendría que pagar nada si no lograban la compensación y sólo entre un 19% y un 25% de lo obtenido en caso de hacerlo. Me anticipó que el asunto podía llevar algún tiempo, pero que en el noventa y ocho por ciento de los casos se solucionaba favorablemente en cuestión de meses. Así fue. Sin mayores molestias, sin trampas saduceas, olvidándome del asunto porque sabía que alguien se estaban ocupando eficazmente de él, terminaron llamándome para darme la buena noticia de que los tribunales habían fallado a favor del caso y en breve me harían llegar el importe a mi cuenta.

Si te ves involucrado, el Señor no lo quiera, en alguno de estos casos y aceptas un buen consejo, no te compliques la vida. Asegúrate de que guardas todos los documentos de tu viaje y, sobre todo, los que prueban los hechos. Puedes sacar fotos al panel del aeropuerto que anuncia los retrasos, guardar los mensajes que te envía tu compañía al móvil, conservar la copia de la reclamación de tu equipaje, etc. Ponlo todo en manos de un bufete serio, especializado en este tipo de casos y sigue con tu vida hasta que un buen día recibas la buena noticia de que el dinero ha sido ingresado a tu cuenta. Se que hay varios bufetes que se ocupan profesionalmente de estos casos. A mi me convenció más Jurídica Aérea, me fue bien con ellos y es el que te puedo recomendar. ¡Suerte!

 

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