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Blogs Música para la NASA. por Álvaro Alonso

Great Lake Swimmers en la sala Taboo

Great Lake Swimmers en la sala Taboo
Álvaro Alonso el

No puedo decir que Toni Dekker sea un tipo simpático, pero se puede decir lo mismo de Van Morrison, así que tiene un pase. Tampoco puedo decir que sea un personaje dado a contar intimidades a la primera, más bien te repite la nota de prensa por si no te la has leído. Firma unas guitarras bien bonitas, eso sí, y allí que fui a horas intempestivas en ese horario cruel para un concierto que es la noche del domingo a la sala Taboo de Madrid, muy acogedora, con su tono cutre, de sala de fiestas como para bailar tumbaos y merengues.

Los parroquianos que acudieron, sin llenar la sala del todo, se fueron sentando en las gradillas, más bien peldaños, alrededor del escenario, con algunos intrépidos fotógrafos tomando instantáneas. Primero aapareció de telonera una chica rubia desgarbada de dedos prodigiosos y fuertes llamada Mary Lattimore con su arpa enorme, que gracias a los loops y secuencias que ella misma manejaba a la vez que atrapaba en su red las cuerdas del arpa, conseguía una atmósfera entre Durruti Column y Philip Glass de lo más edenista.

Luego salieron los Great Lake Swimmers con unos cuantos instrumentos curiosos, el armónium encontrado por Erik Arnersen, un maravilloso banjo y su guitarra Gretsch del 63, que según nos explicó era su obsesión desde que curraba en una tienda de guitarras en Toronto. Bret Higgins al contrabaj0 y Tony Dekker en el centro, con la acústica y el micro, en una selección de canciones áspera, dura, difícil de ejecutar, sin concesiones, como un grupo de cámara más que un grupo de rock. La falta de percusión hacía la escucha dolorosa y bella a la vez.

El repertorio recogió canciones de prácticamente todos sus discos con buen sentido, desde su disco primero en 2003 hasta el reciente EP de este 2016. Los sufridos seguidores de la banda, al pie del cañón un domingo, salieron encantados, y oh, sorpresa, no todos eran tan mayores, a mi izquierda una jovencita fan del los nadadores me confesó: “Es que me gustan mucho, pero he tenido que venir sola, a ninguna de mis amigas les gusta”. Ahí te he visto, el mundo es de los valientes, claro que sí.

En resumen, eché en falta una banda más completa, sobre todo con base rítmica, para defender un repertorio que ya de por sí es de una belleza infinitamente desnuda y frágil, como de cristal y diapasón.

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