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Blogs La capilla de San Álvaro por Luis Miranda

De Juan de Mesa

Luis Miranda el
Jesús Nazareno de La Rambla, en su procesión extraordinaria de agosto de 2016. FOTO: Andrés Fresno

Los amantes de las firmas de prestigio ya pueden celebrarlo. Quizá no conozcan a las demás imágenes de Jesús Nazareno de la provincia, pero pueden sacar el champán para festejar que está el que les importa, que es el de La Rambla. El-Nazareno-de-La-Rambla-que-es-de-Juan-de-Mesa. Así, todo seguido, para justificar lo antes posible el nombrar a una imagen de pueblo. La joya de la corona, al menos de las que llegan de fuera de Córdoba, irá a la Catedral para la exposición «Toma tu Cruz y Sígueme» y quién sabe si también se dejará ver en algún traslado o procesión por las calles. Algún aventurado incluso sacará aquel párrafo en que José Hernández Díaz dice que el genio cordobés perfeccionó en esta imagen de La Rambla lo que había hecho en el Gran Poder, que es anterior, pero lo hará con precaución, con los complejos de saber que le traerá un aluvión de comentarios aunque la cita sea verdad. Lo dice quien fue a verlo en las últimas extraordinarias en que salió a la calle, quien lo acompañó emocionado por un costero aquel Año de la Misericordia, pero que antes que mirar una firma con relumbrón vio allí el reflejo de Lo Inefable.
De poco les importará que les hablen del Nazareno de Priego y de la autoría de Pablo de Rojas, porque los escultores granadinos, aunque sean maestros tan trascendentales, son mucho menos importantes en el mundo de las cofradías que hizo de Sevilla su capital, madre, maestra y generala en jefe. No les importará el fervor y la emoción con que al Señor le recibe su gente, ni la veneración constante, y si entran ni se pararán a mirar en la misma iglesia al soberbio Señor de la Columna.
Tampoco les impresionará el dulcísimo, profundo y místico Jesús Nazareno de Aguilar de la Frontera, que reina en una Semana Santa quizá con menos fama y personalidad que las más grandes. Y sin embargo, quien fue allí y encontró calles repletas, trajes negros y saetas de personas que se santiguaban con toda humildad desde los balcones encontró parte de esa verdad antigua y honda de la Semana Santa que se está perdiendo en estos años de costales, vídeos y chicotás. Hasta el de Rute, bien atribuido a Alonso de Mena, les parecerá herético por llevar la cruz en el hombro derecho. ¿Se fijarán en el de Hinojosa del Duque? ¿En la soberbia túnica y cruz dieciochesca de Nuestro Padre Jesús de Fernán Núñez? ¿Irán a dejarse sorprender por las imágenes que no conozcan? Es más, ¿cuándo las imágenes se queden quietas en la Catedral, les importará algo la exposición que las ha convocado?

Manos de Jesús Nazareno de La Rambla. FOTO: Andrés Fresno

La imagen que más importaba ya está lista para protagonizar momentos históricos y para conseguir algo de dinero con que pagar los gastos de las cofradías se podría poner un cepillo para que deje una moneda quien esté dispuesto a pontificar sobre cómo hay que hacer para que parezca que anda, por supuesto con túnica lisa, y sobre aquello en lo que se parece y en lo que se diferencia del Gran Poder. Los dos de Juan de Mesa.

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