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La guerra en Irán salpica a la de Ucrania

La guerra en Irán salpica a la de Ucrania
Jamenei I, Trump, Zelensky, Putin (de d a i).
Jorge Cachinero el

NB: Este artículo fue publicado anteriormente en El Economista.

El Economista, 13 de abril de 2026, p. 33.

El impacto de la guerra en Irán sobre la guerra en Ucrania es múltiple, a pesar de que esta fue oscurecida en los medios de comunicación por la desarrollada en el Oriente Próximo.

La accesibilidad de Ucrania a sistemas de armas estadounidenses se redujo el 28 de febrero, fecha de inicio de la operación combinada de Estados Unidos (EE. UU.) e Israel contra el régimen de los ayatolás en Irán.

La operativa de ese flujo de suministro cambió desde enero de 2025, con Donald J. Trump (DJT) en la Casa Blanca, ya que EE. UU. dejó de entregarle armas directamente a Ucrania para, en cambio, vendérselas a países europeos, quienes se las envían a Kiev.

La escasez más pronunciada se registró en los sistemas de defensa antiaérea y cuanto más dure la guerra en Irán, más crítico será para Ucrania abastecerse de ellos.

Las expectativas bélicas del gobierno ucraniano fueron las primeras afectadas por la guerra en Irán.

Zelensky debe reconciliarse con la idea de que no obtendrá una victoria militar para Ucrania y que cuanto antes encuentre una solución al conflicto en la mesa de negociaciones, mejor será para su país.

La estrategia occidental de estrangular los beneficios de la exportación de hidrocarburos rusos hasta el punto de obligar a Moscú a buscar un acuerdo para poner término a la guerra en Ucrania quedó cuestionada.

La situación que se creó en los mercados internacionales de la energía hizo inviable continuar con el bloqueo del petróleo y del gas rusos, EE. UU. abandonó la idea de penalizar a la India por comprarlos y Washington levantó sus propias sanciones a los mismos.

Rusia se benefició de la guerra en Irán.

Moscú ingresó unos €372 millones diarios por las exportaciones de su petróleo solo en los primeros quince días de marzo, lo que supuso un aumento del 14% de sus ingresos medios diarios de febrero.

Estos beneficios inesperados que Rusia ha obtenido con el aumento de los precios del petróleo reforzaron su determinación de continuar la guerra en Ucrania y, desde el punto de vista económico, no incentivan que la guerra en Irán termine antes.

Los países europeos son, tras el régimen de los ayatolás, los grandes perdedores de la guerra en Irán.

Londres, Bruselas y algunas capitales europeas siguen empeñadas en continuar con su presión para que Zelensky no acepte el acuerdo que DJT le ofreció para firmar la paz a cambio de abandonar el Dombás y aceptar la neutralidad de Ucrania.

La situación energética en la que se encuentra Europa es endiablada y no cuenta con muchas alternativas, más allá del único comportamiento racional posible, comprar petróleo ruso.

Muchos dirigentes europeos siguen en la ilusión irracional de dejar pasar el tiempo para que la situación mejore, ya sea por una derrota de DJT en las elecciones de medio término de noviembre de 2026 o del Partido Republicano en 2028, si no, algo más siniestro.

Trump.

Europa está necesitada en este momento histórico de pérdida de su relevancia mundial y de enfrentamientos internos que el miedo a la supuesta amenaza de Rusia unifique el propósito de los países europeos y ancle a EE. UU. en el Viejo Continente.

El futuro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la relación transatlántica es sombrío a la vista del comportamiento de muchos aliados de EE. UU. desde que se inició la guerra en Irán, algo que DJT denunció en público.

El debate dentro de la dirigencia en Moscú es de otra dimensión, mientras EE. UU. finaliza con su guerra en Irán y Europa empuja a Ucrania a seguir luchando contra Rusia.

El criterio del presidente Vladimir Putin se impone a quienes propugnan que Rusia utilice todos sus recursos militares para concluir la guerra en Ucrania y restaurar, así, su poder de disuasión en el mundo, dado que EE. UU. está ocupado en Oriente Próximo.

El contexto político ruso lo marcan las elecciones a la Duma estatal, o Cámara Baja de la Asamblea Federal de Rusia, que se celebrarán el próximo 20 de septiembre, en las que el partido del presidente, Rusia Unida, tendrá como principal rival al Partido Comunista.

Putin está apurando al máximo la oportunidad que DJT encarna para encontrar una solución a la guerra en Ucrania y para pactar una larga hoja de ruta constructiva para el futuro de las relaciones entre estas grandes potencias.

Zelensky.

El momento de la verdad llegará el próximo verano o, como muy tarde, a comienzos de otoño.

El cansancio del presidente Putin y la capacidad del presidente DJT para cerrar un acuerdo, dada la cercanía de las elecciones de medio término, llegarán a su límite en ese momento si Zelensky no se pliega a la presión de DJT para aceptar su capitulación ante Moscú.

Los equilibrios de Putin y la capacidad de DJT para cerrar un acuerdo, dadas la cercanía de las elecciones rusas y las de medio término estadounidenses, rozarán su límite en ese momento si Zelensky no se pliega a DJT y acepta su capitulación ante Moscú.

La paciencia de ambos presidentes se está agotando.

 

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