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Blogs Fahrenheit 451 por Pablo Delgado

Diseño de servicios e interacción social

Vuelve este trimestre la revista para la cultura del diseño Experimenta, en su número 80 nos sumerge en el diseño de experiencias a través de la creación de servicios

Diseño de servicios e interacción social
Pablo Delgado el

En una economía globalizada e hiperconectada, la diferenciación es una condición imprescindible para poder destacar en un mercado cada vez más masificado al que acceden millones de personas. Un mercado, sea el que sea, que necesita dicha diferenciación entre los jugadores que lo componen, de ahí la importancia también del diseño, en concreto del diseño de servicios y la interacción social provocada.

«Las transformaciones sociales propiciadas por la revolución digital cambiaron por completo el papel del diseño como instrumento para la creación y modificación de servicios (…). Un servicio es un proceso, una secuencia temporal, que se desvanece a su conclusión, aunque para su desarrollo sean necesarios un sinnúmero de objetos materiales. Por su propia naturaleza, un servicio no puede poseerse del mismo modo que un electrodoméstico, ni tampoco puede diseñarse del mismo modo« apunta Eugenio Vega en el número 80 de la revista Experimenta. Dedicado este trimestre en su tema principal al diseño de servicios e interacción social. Un tema muy interesante y muy importante, que está a la orden del día, ya que el diseño de servicios es una faceta esencial para que el ser humano hiperconectado consiga una satisfacción como usuario.

Continuando con Vega, el «diseño de servicios no pretende otra cosa que generar experiencias satisfactorias, y aprender de ellas para la evaluación y mejora de sus procedimientos». El desarrollo de la sociedad industrial, con sus características económicas y su impacto medioambiental, ha hecho que el sistema basado en la venta y el consumo de bienes manufacturados sea sustituido por formas de interacción social más complejas.

«La idea del diseño de servicios nació y consistió en la aplicación de las metodologías y las herramientas del diseño a la creación y mejora de los servicios en un momento de recesión económica y transformación social. La necesidad de un nuevo tipo de servicios se haría aún más evidente en el inicio de este nuevo siglo con la globalización, la expansión de la tecnología digital y sus nuevas formas de interacción social. Las empresas vieron que pasar de vender un producto a vender un servicio suponía enormes beneficios económicos y, en cierta medida, la frontera entre el artefacto material y el servicio intangible se volvió completamente difusa».

Afirma Vega que «el aspecto clave que define los métodos del diseño de servicios (frente al tradicional diseño industrial) es la sustitución de los artefactos por los procesos, es decir, por todo aquello que determina las experiencias de los consumidores (o de los usuarios, si se prefiere). Lógicamente, es más difícil definir procesos que objetos materiales, y de esta dificultad se derivan otras que tienen que ver con la organización del diseño y la estructura que lo sostiene». Por lo que «el diseño de servicios consiste en la aplicación de las metodologías y herramientas utilizadas en el diseño a la creación y mejora de servicios», que se limita a incluir métodos de conceptualización, prototipado y visualización que en manos de un diseñador sirve para crear un valor añadido para la mejora del negocio, para conseguir además un énfasis en la experiencia de usuario y contribuir así al nuevo uso del diseño que demanda una sociedad con problemas, por tanto, hacen falta soluciones que no rechacen un mercado e impulsen nuevas formas de interacción y conduzcan a un diseño social que sea capaz de responder a las necesidades de una sociedad que cada vez es más abstracta y compleja.

«La tecnología ha proporcionado a las empresas otra manera de concebir los servicios, de tal forma que lo que antes se materializaba en algo físico, es hoy un intangible. Que la experiencia de consumir un producto sea memorable (o detestable) depende del servicio que implementa. Un diseño de servicios consciente ha de empatizar con las necesidades del usuario y debe crear valor socioeconómico, lo que lleva necesariamente al diseño de experiencias cuidadosamente planificadas», afirman Lorenna Andrade, Amilton Arruda y Antonio Oliveira, desde la Universidad Federal de Pernambuco.

En definitiva, el diseño de servicios es situar a las personas en el centro del proceso. El diseñador juega un papel catalizador de necesidades de diferentes escenarios para que sea válido tanto para usuario como para empresa.

Además esta nueva entrega de Experimenta repasa, lo mejor del diseño nacional e internacional. A través de entrevistas exclusivas, reportajes y artículos de opinión, esta nueva edición ofrece, a lo largo de sus 142 páginas, una visión del universo creativo actual. El contenido de esta edición viene muy completo y potente ya que se complementa con entrevistas exclusivas a Emilio Gil, fundador de Tau Diseño, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, autor de Pioneros del Diseño Gráfico en España… un referente del diseño español donde los haya; a Maru Ceballos, diseñadora gráfica, ilustradora y Directora de Arte en Bravvura; al famoso fotógrafo de moda, Martin Tremblay, a Luis Ramírez, en la que muestra una visión del diseñador y el diseño sencillo y orgánico, desde donde habla a través de un «lenguaje que conoce bien, que articula con precisión poética. Hay que conocer el lenguaje de la forma, no se diseña por diseñar. Cada línea que se trace debe tener un porqué». «El diseñador está entrenado para pensar constantemente en nuevas alternativas, para detectar problemas y generar soluciones». «El diseño es una profesión muy humana, te hace reflexionar todo el tiempo sobre las necesidades de las personas, te obliga a ponerte en el lugar del otro, del usuario. El diseño puede hacernos más felices».

Mencionar también la siempre enriquecedora sección de Historia de diseño dedicada este número a la revolución creativa de Bauhaus que se cumplen 100 años y a los años de Ulm en el pensamiento de Tomás Maldonado. Protagonista de la renovación plástica de los años 40, pintor, diseñador industrial y teórico argentino, referente del modernismo y reconocido por promover la ejecución de una práctica artística basada en un pensamiento científico, lógico y analítico. Y una mirada creativa a George Méliès. El padre de la ciencia ficción.

Un número imprescindible a sumar a la siempre didáctica y excepcional biblioteca Experimenta que se completa el número con una selección cuidada de los mejores proyectos que vieron la luz en 2018. Diseño Industrial, Gráfico, Social, Editorial… ademas de ilustración, fotografía y reseña de libros…

Experimenta 80 // 9,90 euros

 

 

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