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Blogs Fahrenheit 451 por Pablo Delgado

26 de abril de 1937

La ciudad de Guernica vuelve a estar de actualidad con el cómic realizado por Bruno y Corantin Loth

26 de abril de 1937
Pablo Delgado el

En las guerras, se ha considerado como un arma más a la propaganda. Fuente de información interesada y manipuladora, que funciona como una herramienta de emisión de mensajes, y constituye un tipo diverso de formato. Son imágenes en películas y carteles, palabras que forman libros, periódicos, revistas, radio, televisión; acciones persuasivas cuyo interés principal es convencer, denunciar, y sobre todo, mover a una acción determinada a las personas. Para así, dirigir su pensamiento hacia alguien o algo de forma interesada. Así que, cuando se produce un enfrentamiento bélico, la primera víctima que sale perjudicada es la verdad. Esa conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa que está a la cabeza para ser manipulada, por los intereses de cada bando.

El 26 de abril de 1937, en plena guerra civil española, la ciudad vasca de Gernika fue bombardeada por los ejércitos alemán e italiano, en apoyo al bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República. Un hecho que es todo conocido, ya que inspiró -además- a Pablo Picasso para pintar el cuadro Guernica. De esta forma se puso el arte del pintor malagueño al servicio de la República, ya que Josep Renau nombrado recientemente director general de Bellas Artes, se encargó de vehicular visualmente el mensaje de la República en el pabellón de la Exposición Internacional de París de 1937. Se puso en contacto con Picasso, que ya era un artista consagrado, para trasladarle una oferta que el pintor aceptó.

Esa misión que llevó a Renau a París en diciembre de 1936 para invitar a los numerosos artistas españoles residentes allí a participar en la lucha antifascista que sostenía el pueblo español, bien proponiendo alguna obra concebida especialmente para ese Pabellón de España, o bien exponiendo en éste obras ya realizadas, Picasso figuraba en su primer lugar. Para transmitir ese menaje pictórico de gran resonancia, que junto a su enorme personalidad, redundaría en la credibilidad hacía la causa de la República, para así llegar a los importantísimos círculos intelectuales que hasta entonces no se había logrado alcanzar con los medios normales de la propaganda y de la información.

Así como la propaganda es importante, los hechos que marcan el transcurso de una guerra lo son más. Como el que ocurrió ese 26 de abril del 37 en una zona determinada de España. Un acto, si ya de por sí las guerras son cruentas, éste fue uno de los más violentos y despiadados realizados por aquellos que luchaban con ventaja, bombardeando una ciudad desde el aire, sin defensa alguna y llena de población civil, que simplemente lo que hacía era vivir.

Por ello, todo acto intelectual de recuperar estas atrocidades no debe pasar desapercibido, como el reciente cómic publicado por Bruno y Corentin Loth, «Guernica» (Ponent Mon) que nos traslada a ese pedazo de España de 1937, en el que una rutina y un estar en el día a día, no perturbaba la paz de aquellas personas que se quedaron en la ciudad y que sentían físicamente algo lejos la guerra, pero personalmente era muy cercana, ya que sus más allegados, más de uno, tuvo que partir al frente a defender su causa.

En el cómic, Loth nos hace un relato gráfico contundente en el que combina arte, guerra, tragedia e historias personales. Sumerge a lector en la familiaridad y en la confianza de unos ciudadanos, a priori, libres y de un artista en su plenitud, mostrando así la llave de una obra esencial en el arte. Todo ello contando en pocas páginas que transmiten toda la fuerza gráfica y tensión de dos hechos muy relevantes.

Loth acerca a un momento de la guerra que estremece pero del que sale una luz tenue a través de ese encargo que se pide a Picasso. Un Picasso que en abril de ese año a escasos dos meses de la exposición se encuentra bloqueado artísticamente, inmerso en una crisis personal y creativa, no había conseguido resolver el encargo. Las noticias del ataque a Gernika actuaron como levadura que sube a un gran ritmo dentro de su cabeza, por lo que empezó a trabajar prácticamente sin descanso en el lienzo, y consigue así sacar esa gran obra de arte que tenía dentro.

Un cómic conseguido y trabajado, con un gran rigor documental, en el que Loth muestra esa cara más cruel de la guerra, así como, la cara y el proceso de una de las obras de arte que han marcado la historia contemporánea y universal del arte.

En definitiva, «Guernica» de Bruno y Corentin Loth, a través de un dibujo de línea clara en el que los matices y el realismo de las escenas cobran una mayor importancia, por representar ese sufrimiento de las personas implicadas, así como el del artista y su proceso creativo, es una magnífica ocasión para acercarse de nuevo -si aún no se ha hecho- para conocer la historia. Un relato gráfico a dos bandas muy bien estructurado y llevado a cabo con gran profesionalidad, para recordar un hecho artístico sin precedentes, junto con la devastación de una guerra. Un crimen de guerra que pasó a la historia como el primer bombardeo aéreo de civiles y como la fuente de inspiración del arte y para el arte.

La ciudad de Guernica, como la obra de Picasso, se convirtieron en un símbolo político, universal y atemporal, en un símbolo de lucha, en un grito de rabia contra las atrocidades más extremas. Conocer para no volver a repetir.

«Guernica» // Bruno Loth y Corentin Loth // Ponent Mon // 2019 // 24 euros

 

 

 

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