El 27 de junio de 1966, JoaquÃn Garrigues Walker dio una cena en su casa. Pero no fue una cena cualquiera. Los invitados fueron: Antonio Fontán, catedrático, miembro del Opus Dei y antiguo profesor del PrÃncipe de Asturias; Pedro Durán, consejero del Banco Urquijo, presidente de Catalana de Gas y La Maquinista Terrestre y MarÃtima; Manuel OrtÃnez, director general del Instituto Español de Moneda Extranjera; Hermenegildo Altozano, director del Banco Hipotecario y miembro del Opus Dei; Antonio Villar Massó, abogado, masón no público; Alberto BallarÃn, notario; Carlos Fernández Novoa, catedrático; Antonio Barrera de Irimo, presidente de la CompañÃa Telefónica; Jaime Urquijo, secretario general de EnergÃa e Industrias Aragonesas, S.A.; y Abelardo Algora, presidente de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. La nómina de invitados se completaba con una pareja muy especial: los PrÃncipes de Asturias.
Empecemos con un pequeño repaso a alguno de los comensales:
– JoaquÃn Garrigues Walker: El anfitrión procedÃa de una familia de polÃticos, diplomáticos y hombres de letras. Empresario con vocación por la polÃtica, fue derivando cada vez más hacia el liberalismo. No creo que sea exagerar pensar que en 1966 ya barruntaba un poco lo que acabarÃa siendo la UCD, el vehÃculo polÃtico que pilotó la Transición.
– Hermenegildo Altozano: General, ex-gobernador civil de Sevilla y miembro del Opus Dei. Era miembro del consejo privado de Don Juan. En el momento de la cena presidÃa el Banco Hipotecario de España.
– Antonio Villar Massó: A comienzos de los ochenta llegarÃa a ser Gran Maestre del Grande Oriente Español. Existen sospechas de que pudiera haber sido confidente de la Dirección General de Seguridad.– Antonio Barrera de Irimo: Ser Presidente de la Telefónica en aquel entonces era casi más importante que serlo ahora. Era un hombre de talante liberal y un experto economista. HabÃa sido presidente del Instituto de Estudios Fiscales y Secretario General del Ministerio de Hacienda y habÃa participado en la elaboración de los planes de desarrollo. Desde luego era una de las personas más indicadas para hablar sobre la situación de la economÃa española.
– Abelardo Algora: Desde el año anterior era el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas. Esta Asociación era muy activa en esos años, en los que los aires del Concilio Vaticano II parecÃan prometer que la democracia cristiana podÃa ser una alternativa real al socialismo y al liberalismo en las democracias occidentales. Pienso que el papel que jugó la Asociación en los primeros momentos de la Transición y en la formación de la UCD no se ha reconocido lo suficiente.
– Los PrÃncipes de Asturias: Para 1966 los más realistas ya se habÃan dado cuenta de que la apuesta más segura como sucesor de Franco era Don Juan Carlos. No era ningún secreto que Franco no tragaba a Don Juan. Carlos Hugo de Borbón-Parma, con sus tendencias socialistoides, no era una opción creÃble. Aún faltaban seis años para la boda de Don Alfonso de Borbón con Carmen MartÃnez-BordÃu Franco, que por un momento y para algunos ilusos, podÃa parecer que le daba algunas posibilidades sucesorias.Â
Una curiosidad final. Aunque es más que probable que el informe sobre la cena lo leyera Franco, no lo mencionó en sus conversaciones con su primo Franco Salgado-Araujo y no parece que la cena cambiase nada en sus relaciones con el PrÃncipe.