La finura intelectual de Nicolás Maduro

Publicado por el Feb 17, 2017

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Hasta ahora estaba bastante de acuerdo con el conocido proverbio  latino “Quod natura non dat, Salmantica non præstat”, con el que se quiere significar que una universidad no puede darle a nadie lo que le negó la naturaleza. O dicho de otro modo, que hay quienes pasan por la universidad, sin que la  universidad pase por ellos. Pero empiezo a dudar sobre tal aserto, porque estoy empezando a creer que el paso del iletrado Nicolás Maduro por la presidencia de Venezuela no solo ha afinado su elevada capacidad intelectual, sino también su enciclopédica formación cultural.

Y es que nadie, cuyo espíritu no esté adornado con tan importantes cualidades, es capaz de intervenir en un acto celebrado recientemente con jóvenes militantes del Chavismo (?) con tanto acierto y tan elevado nivel de finura intelectual.

En efecto, ante ese grupo de jóvenes, el presidente venezolano afirmó que «la revolución de la independencia cultural está por hacerse en el siglo XXI y la tienen que hacer ustedes influyendo, dominando y mandando en los medios, en las redes, en las calles y en las paredes y en todos los espacios comunicacionales y culturales donde se generan los valores de esta sociedad».

Añadió que esa «gran tarea» no la puede hacer el jefe del Gobierno de España, Mariano Rajoy, a quien tachó de «bandido» y «protector de delincuentes y asesinos».

Y, tras alertar a su pueblo de que la «derecha internacional» prepara «un plan contra Venezuela», tranquilizó a sus partidarios pronosticando que «se le reventarán los dientes a Mariano Rajoy y a toda la derecha internacional si se meten contra Venezuela y si pretenden intervenirla, se quedarán sin dientes, ustedes lo verán.

De todo lo que ha dicho el mandatario venezolano tengo para mí que entiende bien la palabra “revolución”: llegar al poder como sea para no volver a ser desalojado de él. No estoy seguro, en cambio, de que comprenda bien lo de la “independencia cultural”. Pero todo parece indicar que el recurso a la palabra “independencia” es la puesta en marcha de otro subterfugio para conseguir que el sufrido pueblo venezolano siga creyendo que nadie más que él es capaz de “detentar” (palabra que empleo en su verdadero sentido gramatical) el poder en su nombre. Y lo de cultural lo ha aclarado él mismo: llevar el mensaje del Chavismo a los medios, redes, paredes (esto es muy cultural) y demás espacios.

Pero la gran aportación del líder de la revolución de la independencia cultural es lo que ha dicho de Mariano Rajoy y del plan de la derecha internacional contra Venezuela, Desde luego, acredita un uso impecable del insulto al llamar al Presidente de otro país, una persona tan mesurada y comedida en la expresión como es Mariano Rajoy, nada más y nada menos que “bandido” y “protector de delincuentes y asesinos”. Aunque lo verdaderamente insuperable desde el punto de vista cultural es el acertado manejo de la metáfora cuando recurre a la imagen de “reventar los dientes a Mariano Rajoy y a toda la derecha internacional”. Razón por la cual tal vez conviene recordarle que “quod natura non dat, sinister non praestat”.

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