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Compañeros y amigos

Compañeros y amigos
Maria C. Orellana el

 

Linkedin me trae un artículo de Expansión ¿Debes contárselo todo a tus compañeros de trabajo? que nos previene respecto a hablar de nuestra vida privada en el trabajo: ni sobre la pareja, los hijos, la salud, el ocio… porque el sincericidio puede afectar negativamente a nuestra vida profesional. El autor nos invita a preservar nuestra zona privada incluso con los compañeros que nos llevamos bien o creemos amigos. Y por supuesto, nunca salir con ellos a tomar algo fuera del horario de oficina.

Pasamos más de media vida en nuestro lugar de trabajo, donde convivimos, colaboramos, comemos, viajamos con compañeros ¿y tenemos que hablar únicamente de trabajo en todo momento? ¿Controlar siempre con prudencia la información que transmitimos? Me parece agotador. E incluso tóxico.

No sé si mantener una charla desenfada, comer juntos, quedar para jugar al pádel, salir a comprar un regalo o tomar una cerveza con los compañeros con los que sintonizamos son actividades que pueden conducirnos a desvelar aspectos de nuestra vida privada que a la larga podrían perjudicar nuestras aspiraciones profesionales. Al contrario, creo que hablar y compartir ocio con nuestros colegas contribuye a crear el buen ambiente laboral que favorece la fidelización de los trabajadores y por tanto la retención del talento en las compañías.

Y esto debería darse en todos los planos, no solo en horizontal (con nuestros iguales) sino también en vertical. Se habla mucho de la “soledad del jefe”, un factor que perjudica las decisiones empresariales cuando los directivos no se han “conectado” a su gente y por tanto no conocen más que la versión oficial sobre la marcha de la compañía.

Desde que dejamos de estudiar y firmamos el primer contrato en nuestra juventud hasta que nos jubilemos habremos pasado cuarenta años en activo, los mejores de nuestra vida. En todo ese tiempo entrarán y saldrán nuevas personas de nuestro entorno privado de relaciones y lógicamente muchas de ellas habrán surgido del entorno laboral. Mi marido y yo disfrutamos de relaciones sólidas de amistad con antiguos compañeros o incluso jefes, que se incorporaron a nuestra círculo de forma natural y han perdurado años una vez finalizada la relación laboral. Parece lo normal y lo deseable.

Moraleja: También en el trabajo, relájate y déjate llevar por lo que te pida el cuerpo (esto no significa dar la chapa tremenda a tus compañeros)

 

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