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Blogs Puentes de Palabras por José Manuel Otero Lastres

Soñadores de la República independiente de Cataluña

José Manuel Otero Lastres el

Seguramente muchos de ustedes habrán oído alguna vez cantar a Plácido Domingo y a Julio Iglesias la canción “Soñadores de España”. La letra relata la gesta de los descubridores que “al mar van en barcos de espuma… para darle a la América Dios, luz y nombre”.

Pues bien, al leer los alegatos finales de los independentistas que acaban de ser juzgados ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, me vino a la memoria la indicada canción. Pero no porque la “gesta” de los encausados catalanistas fuese comparable en algo a la ingente y admirable de los descubridores que, como dice la canción, eran “soñadores de España caminar, caminar con pinceles con poemas o cantando a las estrellas”. Sino solo porque los independentistas son soñadores en el sentido de “discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es”.

No sé si fue porque fueron incapaces de comprender que estaban en el ámbito de la Justicia y no en el de la Política, o porque, sabiéndolo perfectamente, se defendieron en el único ámbito en el que se admite todo tipo de imprecisión, como es la política, lo cierto es que los “soñadores independentistas” nos han contado al resto de los españoles sus fantasías políticas.

Así, tuvieron la indecencia de “recomendar al Tribunal Supremo” que dictara una sentencia absolutoria que sirviese para resolver el “conflicto político” en Cataluña, pero asegurando que fuese cual fuese el sentido de la misma seguirían promoviendo la independencia de Cataluña. En algunos casos, los alegatos sonaron a amenazas ya que, por una parte, advertían de que “en este banquillo no estamos sentados doce acusados, sino que dos millones de personas están concernidas con su decisión” y, por otra, pronosticaban que si la sentencia era condenatoria “se agravaría la situación política de Cataluña”.

A mi personalmente, como hombre del Derecho, me sorprenden afirmaciones de este tipo. Revelan que a los autores de las mismas les han permitido vivir con condescendencia en un clima tan absorbido por la política que se han sentido revestidos de impunidad para llevar a cabo todo tipo de actuaciones relacionadas con la independencia de Cataluña, incluida la vulneración de la Constitución y las Leyes. Por eso, al oírlos caemos en la cuenta de que han vivido, con el consentimiento del resto de la clase política, en una especie de sueño en el que se veían como los “libertadores” modernos de la oprimida Cataluña.  

No creo equivocarme tampoco si digo que allá para el otoño, cuando los acusados conozcan la sentencia del Tribunal Supremo van a recibir tal susto que van a despertarse por fin de su sueño. Y mucho me temo también que esos “dos millones” de catalanes que, según “los soñadores”,  se sentaron con ellos en el banquillo del Tribunal Supremo, acabarán abandonándolos paulatinamente, porque la indefectible aplicación de la Ley los hará caer del guindo. Y es que cuando se entra en el terreno del derecho penal y la pena se individualiza en los autores de la conducta delictiva a los demás dejan de interesarles las actividades que pueden acarrear penas de cárcel.

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