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El infantilismo de la izquierda radical

El infantilismo de la izquierda radical
José Manuel Otero Lastres el

En una Tercera publicada en ABC en mayo de 2013, Bieito Rubido utilizó la expresión “infantilismo político” para referirse a la falta de responsabilidad y autocrítica de aquellos políticos que suelen culpar siempre a otros de sus propios errores. Por mi parte, añado que si entendemos el “infantilismo” en el sentido de excesiva credulidad en los tópicos, cabría sostener que la izquierda radical de nuestros días peca de infantilismo.

En efecto, se habla, en general, de “infantilismo” cuando en la edad adulta persisten los caracteres mentales propios de la infancia. Pues bien, si tenemos en cuenta que uno de los rasgos infantiles es la excesiva credulidad; esto es, la predisposición para tener fácilmente algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostrado. Y a esto se añade que se suelen tener por ciertos los tópicos; es decir, los lugares comunes que, a base de su reiteración, acaban convirtiéndose en una fórmula o cliché generalmente aceptada sin la necesaria depuración crítica, cabe afirmar que pecarán de infantilismo político aquellas formaciones integradas por personas supuestamente adultas que creen con facilidad tópicos o clichés carentes de base.

Uno de los tópicos que manejaba la izquierda universitaria en mis tiempos de facultad era culpar exclusivamente a las naciones “capitalistas” del tráfico de armas. Eso sí, entonces la URSS y otros países comunistas, como Cuba, China o Corea del Norte, eran ética y moralmente irreprochables porque no traficaban en absoluto con armas.

Pues bien, escuchar a los dirigentes de la CUP, con motivo del reciente viaje del Rey y del Presidente del Gobierno a la gran manifestación de Barcelona contra el terrorismo yihadista, que ambos eran “responsables indirectos” del atentado por vender armas a los países que financian la yihad, me transportó a mis años mozos y me hizo recordar aquella época en la que crecíamos a base de discutir en las asambleas universitarias sobre estas ridículas pamemas cuando tratábamos de arreglar el mundo hablando.

Por eso, además de que dichos radicales hayan mantenido una actitud “ética y moralmente impresentable” (así la califica ABC) al confundir el motivo de la marcha (que era la solidaridad con las víctimas y el rechazo contra el terrorismo yihadista y no una ocasión propicia para reivindicar el independentismo), me sorprende que sean tan infantiles que piensen que a estas alturas pueda haber alguien que crea que esos desalmados cometieron los asesinatos indiscriminados de Barcelona porque estaban pensando en la financiación del tráfico de armas.

 

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