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Blogs Puentes de Palabras por José Manuel Otero Lastres

¿A quién beneficia las conversaciones entre Sánchez e Iglesias?

José Manuel Otero Lastres el

El mismo día en que se hacía público el acuerdo entre el PP y C,s para lograr la investidura de Mariano Rajoy, Pablo Iglesias dio a conocer que estaba hablando con Pedro Sánchez por si ésta fracasaba. Con respecto a la veracidad de la noticia, Pedro Sánchez se la limitado a señalar que habla constantemente con otros líderes políticos y el PSOE ha publicado un desmentido oficial de la noticia. Solo ellos y sus colaboradores más próximos saben la verdad, pero si tuviera que apostar lo haría por la versión de Pablo Iglesias.

Pero más allá de cualquier otra consideración a mí lo que más me interesa de la noticia es la razón por la que Pablo Iglesias eligió este momento para hacer público que está al habla con Pedro Sánchez.

A primera vista, ésta es una noticia que parece que podría beneficiar el PP y a Mariano Rajoy y perjudicar al secretario general del partido socialista y al propio partido. Y es que en un momento en que está gestándose la investidura y en el que es necesario que Mariano Rajoy logre el voto favorable de 6 diputados o la abstención de 11, hablar de posibles coaliciones con Podemos –y consiguientemente con otras fuerzas, incluidos los secesionistas-  puede profundizar las divisiones que ya hay en el partido socialista. Y que los partidarios de facilitar la investidura de Rajoy utilicen las conversaciones –hasta ahora secretas- con Pablo Iglesias como un argumento determinante para adoptar una postura favorecedora de aquella.

¿Quiere entonces Pablo Iglesias con esta maniobra sibilina que se divida el partido socialista y que salga elegido Rajoy? Es una interpretación plausible, pero no me parece probable. Yo creo que Pablo Iglesias, lejos de intentar beneficiar al PP y a Rajoy, busca otra cosa.

Conocedor, sin duda, del desmesurado y enfermizo interés que tiene Pedro Sánchez por convertirse en presidente del gobierno -alentado, eso sí, por su entorno particular y el resto de la piña de “percebes” que se resisten a abandonar la sustanciosa “roca” de los cargos a la que están adheridos-, no hay que descartar que Pablo Iglesias haya pensado que la única forma de mantener firme a Pedro Sánchez en su “no” categórico a la investidura era avivar y alentar sus esperanzas de ser investido presidente del gobierno en caso de fracaso de Rajoy.

A favor de que sea ésta la intención de Pablo Iglesias hay un argumento ulterior, a saber: que si el “enrocamiento” de Pedro Sánchez hacer fracasar la investidura de Rajoy y no lleva aparejada la suya (cuestión difícil, insisto, por las ilegales exigencia de los secesionistas) ello supondrá un grave deterioro del PSOE que beneficiará consiguiente a Podemos que es su principal adversario político por la izquierda.

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