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Blogs Música para la NASA. por Álvaro Alonso

Alejandro Escovedo publica “Burn Something Beautiful”

Alejandro Escovedo publica “Burn Something Beautiful”
Álvaro Alonso el

La familia Escovedo es un privilegio en sí misma para la historia de la música del siglo XX. En este lugar fronterizo del sur de los Estados Unidos no son tantos los músicos que han conseguido eso que tanto obsesiona, tanto a políticos como artistas e incluso a trabajadores de a pie como es el “prestigio”, una cosa rara que Ferdinand de Saussure se dio en analizar con detalle.

Me contó en una entrevista el más punk de los Escovedo que en la orquesta de Santana ya estaban representados con un tío suyo, antes de que su hermano Alejandro fuera celebridad como “el Dylan de la frontera” entre un círculo más o menos selecto de músicos y artistas norteamericanos. Es extraño, da la impresión de que Alejandro Escovedo y su música ha quedado, desde los tiempos de True Believers hasta la actualidad, después de más de diez  discos de impresionante producción, en un terreno escondido a la vez que prestigioso, como si un montón de admiradores cultivados se hubieran empeñado en preservar bajo tierra tal fenómeno de las inclemencias de la fama.

Y así ha sido, a casi nadie le dice nada el nombre de Alejandro Escovedo, excepto a los artistas de Austin, que están de funeral, o peor, en pie de guerra: tras décadas sintiendo que el prestigio de su ciudad estaba unido indefectiblemente a Escovedo (aun siendo natural de San Antonio), llega éste y les dice cumplidos los 65 años y en mitad de un concierto:”Me he enamorado, así que me voy a vivir a Dallas”. Silencio mortuorio. Traición. Esto suena a quien diga que deja Madrid para ir a ver los partidos del Barça -por cierto son muy fans de ese equipo por estas verdes praderas-.

Alejandro y su novia de 44, fotógrafa (vida itinerante y dispersa los dos), se han hospedado en un hotel así tipo tirando a cuco vintage con sofá de cuero color verde y esas cosas por debajo del Downtown pero no mucho, y de manera permanente para no perder el tiempo con cosas de intendencia. Ay Alejandro que te ha entrado la marcha. Está de gira (recuerden su edad y piénsenlo un momento, un día Chicago y al día siguiente Toronto, Canadá, sic).

Pero la cosa tiene enjundia: el disco es fantástico. No solo porque en él encuentras trabajando duro a Peter Buck de los R.E.M. y otros admiradores de Escovedo de los Young Fresh Fellows que lo siguieron desde los tiempos de los True Believers, cuando los del nuevo rock americano, sino porque se nota en las composiciones que ha rejuvenecido cien años por verbigracia de esa cosa tan idiotizante como es el amor. Señoras y señores, en unos días disponible en todo el mundo “Burn Something Beautiful”. Para un grupo reducido y amplio que aun se preocupa por el prestigio. Bruce Springsteen sabe de lo que hablo. Aquí juntos cantando esa bestialidad que es “Beast of Burden” de los Rolling Stones. Que lo disfruten.

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