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Blogs Loading... por Marisa Gallero

Pongamos que hablo de Cataluña

Pongamos que hablo de Cataluña
Marisa Gallero el

 

Charlaban en el hall de entrada del Thyssen, tras la inauguración de la primera retrospectiva que muestra el duelo artístico entre Picasso/Lautrec, Miguel Ángel Aguilar y Manuel Vicent sobre el único tema. Nadie se escapa de la influencia del maldito «procés». «¿Quién es el último al que han tildado de facha?», preguntaba irónico Aguilar haciendo recuento de todos aquellos señalados por decir lo que piensan. «Le pregunté a Serrat si ya le habían dibujado en una diana», respondía Vicent enumerando a los que se encuentran en tierra de nadie. No hay día que no elijan al fascista de turno. Si no fuera porque Franco murió desangrado en la cama, después de una operación chapucera, lo resucitarían como a un zombi para gritar más alto que vivimos en una dictadura.

Esta vez le ha tocado el turno a Joaquín Sabina, compañero de carretera y batallas de Serrat. Dos pájaros de un tiro. Por expresar su opinión durante una rueda de prensa en su gira Lo niego todo. Pongamos que hablo de Cataluña. «Esto no es cómo lo están vendiendo y se lee en la prensa extranjera de que es Cataluña contra España, es Cataluña contra Cataluña». Resaltando lo que más duele, el abismo que se está abriendo en la sociedad catalana, donde «hay familias que ya no se hablan entre ellos, hay amigos míos que ya no pueden opinar públicamente porque quieran seguir siendo españoles».

Lo explicaba gráficamente Aguilar a Andrea Levy, que se unió a la conversación una hora antes de que la Audiencia Nacional dictara prisión sin fianza para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, líderes de la ANC y Òmnium Cultural. «La manifestación en Barcelona me recordó cuando se legalizo el Partido Comunista. Unos vecinos a otros de la misma calle se decían al encontrarse en el mismo lado: “¡Pero tú también!”». Habían estado silenciados durante años.

El objetivo de los independentistas es hacer creer a Europa que España sigue siendo franquista, que oprime al pueblo catalán sólo por querer votar. Basta con examinar el último vídeo propagandístico de Òmnium, que descontextualiza la represión del Estado el 1-O. No caben más patrañas en tres minutos y medio. Para proclamarse adalid de los valores democráticos se han saltado hasta sus propias leyes.

«Help Catalonia. Save Europe» retuerce la realidad hasta dejar lo que se llama posverdad en una burda mentira, plagiando descaradamente una grabación que se hizo viral sobre el conflicto ucraniano. Ni el referéndum del 1 de octubre se puede comparar al celebrado en Escocia ni las detenciones policiales fueron sin orden judicial, entre otras perlas. Quieren internacionalizar el conflicto, que dejé de ser un «asunto interno», cruzando la raya del victimismo. Cataluña ni es Ucrania ni Eslovenia ni Kosovo.

Mucho ruido. La encarcelación de los dos Jordi en Soto del Real ha vuelto a inyectar energía al secesionismo cuando se acaba el segundo plazo de Mariano Rajoy a Carles Puigdemont, acuciado por sus socios, incapaz de salir de su propia ambigüedad ni atreverse a decir si ha declarado o no la independencia. Se agarra a que el Gobierno no quiere diálogo, imponiendo como válido el referéndum inconstitucional. «Lo que a todos afecta solo puede ser decidido por todos». Mientras volverán a las calles. A darle a las cacerolas. A encender velas como si asistieran a la muerte de la democracia. Ya van más de 19 días, esperemos que no lleguen a las 500 noches.

 

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