Tener hijos pequeños y pensar en actividades que puedan entretenerles un rato es todo uno. Servidora no es partidaria de tenerlas entretenidas porque sí, aburrirse es buenísimo, hace disparar la creatividad. Sin embargo hay unos mínimos y qué infancia más triste si tus padres no te llevan algún día al zoo, por ejemplo. La semana pasada fuimos al Zoo de Madrid. Era la segunda vez que íbamos pero en la anterior doña Tecla apenas se enteró de nada. Esta vez sí disfrutó. De lo lindo, además. Pero encuentro dos grandes inconvenientes: me sigue dando un pena inmensa ver a los animales cautivos y el precio es desorbitado: 22,50 para los adultos, 18, 50 hasta los siete años. No pretendo que los niños no paguen pero ¿un bebé de 3 meses pagando ese dinero? O Mofletes Prietos que ni siquiera camina (aún no ha cumplido el año)
Estando en el Zoo y comentando la pena de ver así a los animales pensamos en Safari Park. Y ayer, comienzo del puente de todos los Santos, nos fuimos. Maravilloso. Es verdad que los animales siguen estando sin libertad pero al menos tienen espacio grande para correr. No es lo mismo que su hábitat natural, eso es verdad. En el Safari se hace un recorrido en el propio coche. Hay cinco secciones, de las cuales en las dos primeras puedes bajar la ventanilla un palmo para poder dar de comer a los animales: cabras, avestruces, llamas…A partir de la sección tres, en la que están los monos o las cebras, ya está totalmente prohibido bajar las ventanillas porque estos animales pueden atacar, en concreto las cebras, muerden.
Ni qué decir tiene la emoción de ver a los animales tan cerca, lo más cerca que los veremos nunca salvo que nos toque la lotería y nos vayamos a un safari por Kenya. Pero ojo, también impresiona, al menos mí ver meter el pedazo de pico que la señora avestruz me impresionó bastante. A la entrada puedes comprar unas bolsas de zanahorias para darle a los animales. Os aseguro que ellos mismos se acercan al coche a pedir su parte. Sólo con lo que los visitantes les dan de comer ya están bastante alimentados.
Lo que esperaba con mayor ansia era ver a los leones en libertad. Y lo estaban, pero tirados a la bartola sin hacer nada. Lo cual no es nada extraño. Teniendo en cuenta su peligrosidad están más que bien alimentados así que lo que hacen es descansar. No andan al acecho de presa alguna sino que se ha aburguesado. Eso les resta gracia, para qué engañarnos.
Al final del recorrido puedes ver a los elefantes, asiático y africano, así como bisontes en libertad, eso también impresiona bastante. Una
vez que estás dentro puedes hacer el recorrido cuantas veces quieras y las opciones de comida dentro del parque son amplias. Se puede llevar la comida y sentarte en la zona de picnic donde puedes comprar si quieres las bebidas o se puede comer en un par de restaurantes de comida rápida. O, es otra opción, salir del parque e ir a comer a los pueblos más cercanos: Aldea del Fresno o Chapinería (nosotros hicimos esta última opción y cómo nos gustó comer de pie, en la plaza mmmmm)
Una vez finalizado el recorrido a pie se puede visitar la zona de los insectos y la de los reptiles (esta impresiona) También hay exhibiciones de serpientes y aves rapaces (preguntar horario al entrar) y una zona cerrada donde los más pequeños pueden disfrutar del contacto con las cabras más pequeñitas. Es lo que ellos llaman el rincón de los mansos. También hay cerdos vietnamitas y los niños pueden tocar a los animales sin ningún peligro.
Desde luego es un plan más que recomendable para hacer en un día festivo o fin de semana. Mis recomendaciones para disfrutar al máximo:
- Llegar temprano al parque (no más tarde de las once para poder aprovechar bien la jornada)
- Ir abrigado en época de invierno
- Ir con ropa cómoda
- Para gastar menos llevarse los bocatas o los tupper. La zona destinada a que las familias coman con su comida está muy animada
- Llevar una cámara de fotos o el móvil bien cargado. Pocas opciones tendréis de hacer fotos a animales tan de cerca
Y, por último, a disfrutar. Merece la pena ir al menos una vez al año. Ah, se me olvidaba. El precio es de 16 euros los adultos y 12 los pequeños.
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