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Blogs French 75 por Salvador Sostres

Por qué nos matan

Salvador Sostres el

Ayer entrevistamos en Herrera en COPE al periodista Antonio Pampliega, que estuvo 299 días secuestrado por Al Qaeda en Siria.

Sus captores intentaron convertirlo al islam y él jugándose la vida les dijo que era católico y que creía en Jesucristo. Cuenta Antonio que cuando más perdido se encontró, Dios y su familia le ayudaron a no perder la esperanza.

Volvió a rezar, a pedir perdón y que su familia estuviera bien. Pese al miedo que tuvo que pasar, y a lo comprensible que es derrumbarse en estos casos, nunca se escondió en el victimismo ni suplicó por su vida. Defendió su dignidad con la humildad de aceptar que había tomado demasiados riesgos y lamentando el sufrimiento que estaría causando a los suyos; y también hablando con Dios cada día y aferrándose a él en lugar de negarlo para intentar salvarse.

En las peores circunstancias imaginables, Antonio tuvo la correcta intuición de lo que verdaderamente significa salvarse. Cuando más a oscuras se quedó, Dios y su familia, que son una cosa y lo mismo, le iluminaron.

Los terroristas que le secuestraron no intentaron convencerle de que fuera de izquierdas o de derechas, del Barça o del Madrid, independentista o constitucionalista sino de que dejara de creer en Dios.

Los terroristas saben que ésta y sólo ésta es la luz que nunca podrán apagar y que será siempre testigo de su barbarie. El mal ha tomado muchas formas a lo largo de la Historia, pero siempre ha venido a por nosotros.

A por nosotros, a por lo más valioso que tenemos, que es Dios con sus dos grandes dones, que son la libertad y el amor. Dios con su verdad absoluta donde descansa nuestro sentido más profundo.

Hoy como hace veintiún siglos, cargar la Cruz es por desgracia mucho más que una metáfora y lo sabemos por los cientos de miles de cristianos que están siendo asesinados en el mundo entero por el simple hecho de serlo. Lo sabemos por Pedro Sánchez, que felicita el Ramadán y no la Semana Santa. Lo sabemos por Ada Colau, que considera que es vulnerar los Derechos Humanos acoger a refugiados cristianos. Lo sabemos por Antonio Pampliega y por su terrorífico calvario, del que ha vuelto más compasivo, más amoroso y más esencialmente humano porque esto es lo que hace la Gracia con el dolor que nos causan si estamos abiertos a ella.

Sobre sus diez meses de cautiverio, Antonio ha escrito un libro titulado “En la oscuridad”. La próxima vez que alguien tenga dudas de por qué nos matan, que lea a Antonio. Y que rece con él o que guarde silencio.

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