Salvador Sostres el 28 sep, 2015 Cuando estudié periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona no me quedó más remedio que tener novias pobres, porque yo allà era, por decirlo de algún modo, la excepción social. Suerte que que sólo estuve un año, porque en casa lo llevaban fatal. Laura era de Terrassa y yo siempre la invitaba a cenar a Via Veneto, y ella insistÃa en lo bien que comerÃamos el dÃa que me llevara a casa de sus padres. Y ese dÃa llegó y su padre me sirvió en efecto unos muy respetables manjares, admirablemente presentados. Todo me resultaba extrañamente familiar y al preguntarle al hombre si los habÃa cocinado él, me contó que era camarero de cáterings y que solÃa trabajar para la que entonces era la empresa de mi abuela, y que al acabar el servicio, cuando el chef no miraba, distraÃa lo que sobraba. Confieso que no tuve valor para hacerle ver que aquello era mÃo, ni para arruinarle a Laura la ilusión que le hacÃa haberme sorprendido. ¿Qué serÃa de la derecha sin la piedad? Los independentistas querÃan sorprendernos con una cena estupenda y resulta que el cátering era nuestro y nos lo habÃan robado cuando nadie miraba. En Cataluña hay muchas Lauras que van dos dÃas a Via Veneto y se vienen arriba, pero existe el orden, y existe la Ley, y siempre llega la hora de pagar el precio. De nuestras incursiones en el extrarradio, la derecha hemos aprendido que la mayor fantasÃa de los revolucionarios es que va a salirles gratis y que el salvoconducto de la libertad es pagar lo que se debe. Las elecciones de ayer no fueron un plebiscito, ni habrÃan tenido validez plebiscitaria con cualquier otro resultado. Pero los que quisieron darle fraudulentamente este aire, salieron derrotados. La democracia que Junqueras y Mas exigen tanto, es hora de ir a reclamársela. Hasta el lÃder de la CUP, Antonio Baños, ha admitido que el “plebiscito se perdió” y a puesto fecha de caducidasd inmediata a la carrera polÃtica de Artur Mas, asegurando que no van a votar su investidura. Es otro plato del cátering que también era nuestro, y los que advertimos de que hay sumas imposibles, y fuimos acusados de enemigos de Cataluña por ello, hemos como una vez más era cuestión de tiempo que las mentiras del entorno de Mas cayeran como las máscaras a los pies de la realidad. Los catalanes votaron ayer muchas cosas, y algunas muy interpretables, pero la sentencia inapelable es que las elecciones del “voto de tu vida” -por decirlo al modo de la propaganda secesionista- las ganó España. Otros temas Comentarios Salvador Sostres el 28 sep, 2015