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Blogs Una de piratas por Oti Marchante

Un lugar en el sol

Oti Marchante el


                                     La ambición es, en ocasiones, algo tan peligroso como comprensible


 


Siempre se ha establecido un vínculo, por otra parte incuestionable, entre ‘Match point’ y ‘Delitos y faltas’. Aunque yo personalmente he querido sostener que, en puridad, hablan de dos cosas muy distintas: el arrepentimiento y el azar. Quisiera ahora, que tenemos tiempo y espacio para el juego, señalar un vínculo mucho más sugerente y de ambas películas: ‘Un lugar en el sol’, obra maestra de George Stevens basada con solvente infidelidad en ‘una tragedia americana’, de Theodor Dreiser (de la que hizo antes una maravilla Josef von Sternberg titulada ‘una tragedia humana’).


Si bien las películas de Woody Allen tienen un planteamiento y un desarrollo distinto, en ellas los personajes incuban los mismos virus que se apoderan de George Eastman, el gran personaje que interpreta Montgomery Clift, alguien impulsado por buenos y malos sentimientos, por la ambición y el amor, por el deseo y el cálculo, por las ansias de otra vida más ‘segura’ y por la desesperación…, Clift nos muestra a un tipo incapaz, por supuesto, de matar a nadie, pero más incapaz todavía de ponerle freno a su egoísmo, a su caída en picado. Pero, la cosa suele ser así: antes de ser un asesino no es raro ser alguien incapaz de matar a nadie… Un trabalenguas, pero moral.


En todas estas películas, al espectador le ocurre (o al menos está previsto que le ocurra) que de un modo inconsciente se pone del lado del villano, padece junto a él los efectos de sus actos… Y  aquí además existe también un ‘efecto justificador’ terrible, que es la hermosura y la vitalidad y felicidad que exhala Liz Taylor frente a la pobre chica que interpreta Shelley Winters…, algo en lo que no cayó Woody Allen, ni en su ‘Match point’ (le dio a su ‘pobre chica’ el aspecto perturbador de la mejor Scarlett Johansson), ni en ‘Delitos y faltas’ (con Anjelica Huston).


Si buscáramos una moraleja a esto de lo que habló Dreiser, que tomó a pies juntillas Sternberg y que han asimilado, entre otros muchos, Stevens y Allen, ésta podría ser: Persigamos el equilibrio (no se pueden tener amantes como Scarlett Joahnsson…, a no ser que se tengan esposas como Liz Taylor…).


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