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Blogs Toques Sureños por Álex González

Ella Fitzgerald, la dama del Jazz

Hoy se cumplen 23 años del fallecimiento de la que para muchos fue la “Reina del Jazz”.

Ella Fitzgerald, la dama del Jazz
Álex González el

Hablar de Jazz es complicado, porque en este género musical la improvisación y el papel del artista son fundamentales y marcan esa diferencia. Un estilo que nace como contraposición de la cultura afroamericana a la música de Europa. Su origen se remonta a finales del Siglo XIX en Estados Unidos, pero su eclosión tiene lugar en la década de los años 20 del siglo pasado.

Muchos catalogan el Jazz como un arte que va más allá de ser una simple música para destacar en el baile popular. Lo bueno, y lo malo, que tiene este género es su complejidad. Tiene muchas influencias, entre las que destaca el “Blues” donde se recogían los lamentos e historias en forma de desahogo, de los trabajadores de las plantaciones de algodón. En su mayoría estos cantantes venían del denominado como “Delta del Mississippi”. Otra gran influencia viene derivada del rock sureño de ciudades como Nueva Orleans, de los sonidos rasgados del “Ragtime” o de los ritmos “Bop” del momento.

Y entre tanta mezcla, destacan los artistas. Personas que en su mayoría han pasado por situaciones de sufrimiento al borde del descalabro emocional. Incluso vidas marcadas por los abusos o los malos tratos, como los que padeció la artista a la que hoy rendimos homenaje. Y aquí aparece la Gran Diva de la canción de Jazz como es Ella Fitzgerald. Una artista que forma la Santísima Trinidad de las mejores cantantes de Jazz de la historia junto a Billie Holiday  y Sarah Vaughan, y que según a quién preguntes te situará a cada cual en el podio como la verdadera “Reina del Jazz”. Os dejo un aperitivo con uno de sus grandes temas. “Time After Time”  es un tema escrito por el letrista Sammy Cahn para una película de Frank Sinatra, y que ella incluye en su álbum “Whisper Not” en 1966.

Una y otra vez, me oirás decir
que soy tan afortunada de amarte

Una y otra vez, me digo a mí misma
que soy tan afortunada de amarte
Tan afortunada de ser el que corres a ver
Por la noche cuando acaba el día

Solo sé, lo que sé
Los años pasarán y demostrarán,
que has mantenido mi amor tan joven, y tan nuevo

 “Time After Time ”, Ella Fitzgerald, 1966.

Una mujer que nació en 1917 en Newport News, ciudad situada el este del estado de Virginia y que destaca por su gran actividad naval.  Una cantante que era negra, pobre y mujer. La diva del Jazz tuvo una infancia complicada, cercana a la prostitución y las drogas. Huyendo de los citados anteriormente abusos de su padrastro, y cultivando su música por las calles del barrio neoyorquino de Harlem. Su primo recogía las ganancias de las actuaciones pasando un sombrero. El Jazz fue una filosofía de vida para este distrito y también una fuente de industria musical. Un lugar por donde pasó la también aclamada Billie Holiday.

En el año 1934, y con sólo 17 años, la vida de Ella Fitzgerald cambió de repente. Durante una actuación en el Teatro Apollo, dentro de una “Noche de aficionados” salió al escenario y cantó para un público que no dudó en concederle el primer premio esa velada.En un principio no iba cantar, solamente bailaría, pero víctima del temor por una actuación anterior se decidió por el cante.El premio le daba la oportunidad de cantar en el teatro durante una semana, algo que no se cumplió debido a las pintas desaliñadas que portaba Fitzgerald. No he conseguido obtener grabaciones del momento, pero sí que sabemos las dos canciones que cantó aquella noche. La primera fue “Judy”, y la segunda “The Object Of My Affection”.  Aquí os dejo este segundo tema, cantado por Ella en otra ocasión.

Durante sus primeros años grabó más de 150 temas junto a la orquesta del director Chick Webb. Se acercó mucho a otro de los grandes cantantes de la música negra como fue Louis Armstrong. Poseía una voz que en ocasiones parecía infantil. Después se unió a una gira a mediados de los 40 por la cual se dio conocer ante el público estadounidense. Una década después, ya en los 50, grabó trabajos junto a figuras del Jazz como Duke Ellington o Cole Porter, y participó en su primera película “Pete Kelly’s Blues” de 1955.

Una cantante que apreció el cambio de los ritmos swing donde las orquestas tenían un papel preponderante,  hacia los acordes “Bop”, y que comenzó a incluir dentro de sus repertorios las famosas “Canciones Scat” que se basaban en improvisar sílabas, melodías y ritmos utilizando la voz como si fuese un instrumento más. Aquí os dejo una muestra de lo que eran esos “Scatting” con el tema “How High The Moon”. Una maravilla.

En algún lugar hay música

¿Cuánto de  débil es la melodía?

En algún lugar hay el cielo

¿Cuánto de alta esta la luna?

No hay una luna arriba

Cuando el amor esta también tan lejos

Hasta que se haga realidad

Y me ames como yo te amo

“How High The Moon” Ella Fitzgerald, 1966.

Apartada de las actuaciones durante una década, fruto de una grave enfermedad, se aupó como una figura habitual del cine y de la televisión. Además se sumergió en giras musicales de 45 semanas al año y pasó por los mejores sellos musicales.

Uno de sus álbumes más vendidos fue un directo en 1960 desde Berlín llamado “Ella in Berlin: Mack the knife”.  A los cuales también habría que sumar el que grabó en la Casa de la Ópera “At Opera House”,  otro en Roma “Ella in Rome” y el que grabó en el Crescendo Club en Hollywood, Los Ángeles, llamado “Twelve Nights In Hollywood”. Todos ellos muy recomendables.

Pero no podemos acabar este repaso a la biografía de Ella Fitzgerald sin escucharle cantar el mítico “Summertime”. Más aun si forma un dueto con el cantante que antes hemos mencionado, Louis Armstrong.

El verano, y la vida es algo fácil.

Los peces saltan y el algodón está alto.

Oh, tu Papá es rico

y tu Mamá es guapa

Así que silencio, pequeño bebé, no llores

Una de estas mañanas te vas a levantar cantando.

Y extenderás tus alas y te irás al cielo.

Pero hasta esa mañana, no hay nada que pueda hacerte daño.

Con papá y mamá esperando.

“Summertime” Ella Fitzgerald y Louis Armstrong.

Una mujer que se enfrentó a las barreras raciales de su país, y que fue reconocida como una embajadora cultural. Además en 1987 fue galardonada con la “Medalla Nacional de Las Artes” que entrega el Congreso de los Estados Unidos, y también con la “Medalla Presidencial de la Libertad” que es el honor no militar más alto que existe en la tierra del algodón.

Su última aparición en televisión data de la ceremonia del 50 cumpleaños de la leyenda del boxeo Muhammad Ali. Hablamos del año 1992, solamente 4 años antes de fallecer, y en ese momento cantó para todo el mundo “Too Close For Confort”.

Sea firme, sea justo,

esté seguro, tenga cuidado

En su guardia, cuídese,

mientras haya tal tentación.

Una cosa lleva a la otra,

es demasiado tarde para correr a cubierto

Ella está demasiado cerca

para la comodidad de ahora

Too close for comfort”, Ella Fitzgerald, 1992.

En definitiva, hablar de Ella Fitzgerald es hacerlo sobre la que quizá fuese la mejor cantante de Jazz dentro de la rama del swing. Una de esas voces que salió de la pobreza, que se ganó el pan demostrando su talento en la calle, y a la que un golpe de fortuna hizo ganar aquel primer premio de la “Noche de aficionados”. La cantante fallecía tal día como hoy hace 23 años víctima de una diabetes que arrastró durante años, y todo ello sumado a un derrame cerebral. Una artista para la historia, que es la primera gran diva de la canción, y que cuenta con 13 Grammys a sus espaldas, y el reconocimiento de su nación.

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