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Blogs Pasando por el aro por Emilio V. Escudero

Derrotas que no duelen

Derrotas que no duelen
Emilio V. Escudero el

Hay derrotas y derrotas. Las alarmas han saltado en el Barcelona de Luis Enrique tras perder con el Celta en casa. El conjunto azulgrana se dejó tres puntos y, además, el liderato en favor del Real Madrid. Apenas unas horas después, el Barça caía en casa ante el Joventut. Derrota por la mínima, en el derbi catalán, que apenas ha tenido repercusión en el seno del conjunto de Xavi Pascual. ¿Por qué? 

Esta analogía refleja el gran problema actual del baloncesto español. Un sistema en el que los triunfos y las victorias apenas tienen repercusión. En el que no importa perder uno, dos o siete partidos si al final te clasificas entre los ocho primeros. Un sistema que desvirtualiza una liga regular en la que el Real Madrid echó el resto el año pasado y que finalmente acabó con los blancos como subcampeones.

Se ha escrito mucho acerca de la conveniencia de cambiar este sistema de competición pero los intereses de unos y otros evitan el acuerdo una y otra vez. A los grandes les favorece el hecho de no tener que estar pendientes cada semana de la competición doméstica, en la que ganan casi por inercia. Los más débiles prefieren también que sea así, ya que los fallos cuentan menos y hay más opciones de salvación. ¿Y el aficionado? Seguramente que los pocos que aún siguen enganchados a este deporte abogarían por algo más de emoción.

Fernando Martín, periodista con vasta experiencia en el deporte de la canasta, proponía no hace mucho tiempo una reflexión acerca de los posibles cambios en el sistema de competición. Lo hacía en Tirando a Fallar, programa radiofónico referente en el mundo del baloncesto, y en su artículo abogaba por dotar de mayor importancia la primera vuelta (lo que convertiría cada derrota en importante).

En líneas generales, comparto esa visión que evitaría la clandestinidad actual de los resultados ACB. A pocos les importa ahora ganar o perder, porque hay margen para maniobrar y porque resulta indiferente acabar segundo o cuarto. El único beneficio final es un factor cancha que con el actual formato de 2-2-1 acaba casi por beneficiar al que no termina primero la liga.

En definitiva, hay que buscar un cambio para que las derrotas sean derrotas. Que duelan igual que en otros deportes y que provoquen espasmos en los equipos como lo hacen en el fútbol, el tenis, la F1… Un cambio que relance la liga y devuelva el interés mediático al baloncesto.

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