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Blogs Pasando por el aro por Emilio V. Escudero

Sete Benavides, bronce por justicia

Sete Benavides, bronce por justicia
2016 Rio Olympics - Canoe Sprint - Preliminary - Men's Canoe Single (C1) 200m - Heats - Lagoa Stadium - Rio de Janeiro, Brazil - 17/08/2016. Alfonso Benavides (ESP) of Spain competes. REUTERS/Murad Sezer FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS.
Emilio V. Escudero el

Una de las imágenes que se me quedó guardada en los Juegos Olímpicos de Río 2016 fue la de Sete Benavides. El balear no fue uno de los triunfadores de aquella cita olímpica. Al contrario. Acabó cuarto, el puesto más amargo. Sabor agridulce que sumaba al que había obtenido en Londres cuatro años antes. Nada más bajar de la piragua, aún con la decepción en el rostro, Sete se paró junto al puñado de periodistas españoles que, en una mañana de alegrías en el canal olímpico, tampoco tenían muchas ganas de escuchar sus palabras. 

Personalmente esperaba algún tipo de excusa. En una prueba como la suya, quedarse fuera del podio suele ser por un suspiro y cualquier motivo vale para justificar el cuarto lugar. Sete, no lo hizo. Aunque la herida estaba ahí, aunque era su segundo cuarto puesto en unos Juegos. Simplemente, se limitó a pensar en el futuro. «Trataré de hacerlo lo mejor posible. Venga lo que venga», se limitó a decir. Ni una crítica. Nada de bajar los brazos. Me pareció encomiable su fortaleza en la derrota. Porque aquel cuarto puesto que sabría a gloria a muchos era un fracaso para él, cuyas aspiraciones de metal eran claras en ambas citas olímpicas.

Hoy, siete años después de su primera decepción olímpica, a Sete le han hecho justicia. El positivo confirmado del lituano Shuklin, segundo en Londres 2012, ha subido al podio al español. Alegría a medias, porque la gloria y el impulso de aquella medalla no los tendrá ya nunca. Es un bronce agridulce, como aquellos cuartos puestos, pero que reconoce el esfuerzo de una carrera dedicada a la piragua.

Lo bueno para Sete es que comenzó tan joven que podrá llegar a Tokio 2020 en plenitud. En la Copa del Mundo de hace unos días ya demostró que sigue en la elite de su categoría y este bronce olímpico que aparece ya en su palmarés puede quitarle presión y ayudarle a volar en la capital japonesa. Sería justo, porque son deportistas como él, constantes en el esfuerzo anónimo, son los que más se lo merecen.

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