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Blogs Música para la NASA. por Álvaro Alonso

La máquina sexual de James Brown

La máquina sexual de James Brown
Álvaro Alonso el

 A James Brown, de quien sabemos que su genio artístico ha tenido que convivir con su mala reputación con las mujeres, le salió una competidora, la “mama feelgood”, la esencia funk en una voz femenina. Hablamos de Lyn Collins.

Cuentan las crónicas de Georgia que James Brown rió nerviosamente cuando el ingeniero de grabación Bobby Smith le dijo al “padrino del soul” que hiciera el favor de acercarse al micro, porque no se le oía bien. Y es que Brown estaba grabando un dueto con una de las más poderosas voces soul de todos los tiempos, la jovencísima Lyn Collins. “Sé que suena inusual esto, Mr. Brown. Pero la señorita Collins tiene una voz ligeramente más fuerte que la suya y debemos ajustar el micro”. Afortunadamente, James Brown se lo tomó esta vez con buen humor.

 Lyn Jackson -que decidió grabar bajo el nombre de Lyn Collins- era una atractiva chica tejana de 22 años que había sido enrolada en la legendaria banda de directo de James Brown como una de las “sirenas del soul”. En 1972 graba “Think (About It)”, la canción que la catapultó a las listas de éxitos. Una fiereza funk con un mensaje pre-feminista, que arranca con un exordio que parece salido del púlpito de un predicador en el estilo declamatorio del góspel. Tras el single, que llegó al puesto 10# de las listas R&B, Lyn Collins publica su elepé, que llega hasta el 34#. Sin embargo, James Brown reclama la autoría de la canción, mientras Lyn Collins proclama ser la autora de cada una de las palabras de la misma.

James Brown estaba en el cénit de su carrera, Gettin´Down To It de 1968 que se abría con la poderosa “Sunny” y donde juega a ser un crooner al modo de Frank Sinatra (graba su particular versión del “Strangers in the Night”), y que culminaría con Sex Machine en 1970, quince canciones que arrastran al oyente en un medio líquido como de metal incandescente. James Brown descubre la fórmula de representar rítmicamente la excitación sexual.

Le seguirá Jungle Groove, el disco en cuya portada se ve a un James Brown carcelario enmarcado entre graffitis, con unos JB´s en los que destacan  Bobby Byrd (con él firma “Talkin´Loud & Saying Nothing”) y el bajista “Bootsy” Collins, uno de los inventores del ritmo funk. Pero lejos de agotarse la creatividad de Brown, graba inmediatamente después una nueva obra maestra, de carácter conceptual, al estilo de los trabajos del otro genio de la música negra de esos años, Stevie Wonder. Es en The Payback donde James Brown, que se hace llamar a sí mismo “the hitman”, “the godfather of soul”, en compañía de su inseparable Fred Wesley, crea una obra amplia de tintes trascendentales que puede considerarse el punto de inflexión definitivo en su carrera artística, un doble elepé en el que Maceo Parker y el resto de músicos se mueven casi de manera telepática sobre el groove en estado puro.

Lyn Collins, la competidora de James Brown, moría en 2005 y Universal Records publicó entonces una deliciosa recopilación con 20 gemas grabadas por la dama, a quien Brown bautizó como la “female preacher”, la mujer predicadora. De las 20, aparece Lyn Collins firmando con Fred Wesley y James Brown en buen número de las canciones, junto a otras de R. Bryant, “Ain´t No Sunshine” de Bill Withers o “Do Your Thing” de Isaac Hayes. No así en el single de éxito, para cuya autoría se reservó avariciosamente James Brown su nombre en solitario. El nombre de Lyn Collins nunca apareció como coautora en los créditos y nunca recibió un solo dólar por los royalties.

 

 

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