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Blogs Música para la NASA. por Álvaro Alonso

Sam Outlaw, luz en la tristeza

Sam Outlaw, luz en la tristeza
Álvaro Alonso el

 

Sam Outlaw, de treinta y tres años, se presenta al mundo con una propuesta nueva, un primer disco de doce canciones producido por Ry Cooder y su hijo Joaquim Cooder. Asegura inaugurar un estilo inventado por él, “SoCal country” lo ha bautizado, y que no es otra cosa que la revitalización de la herencia del country rock olvidada durante décadas y que vuelve a contar con dinero, producción y cazatalentos. La cosa suena bastante bien, y puede ser un germen de lo que se suele llamar una tendencia en toda regla.

La verdad es que el disco, Angeleno (Six Shooter Records, 2016), le ha salido redondo a Sam Outlaw, y en el sonido refinado ha tenido mucho que ver la mano de santo de Ry Cooder, algo con lo que Sam no contaba en un principio. Nacido en Dakota del Sur, su familia se muda a San Diego, donde descubre como una revelación el disco Pieces of the Sky de Emmylou Harris y a George Jones. “Esta fue mi primera conexión real con la música”, nos dice Sam. A partir de ese momento, se lanza de lleno a componer. Edita por su cuenta un primer EP, que tiene un cierto eco. En su banda está Joachim, el hijo de Ry Cooder, tocando la batería. Un día Joaquim le dice que su padre, el legendario guitarrista, está interesado en producirlo. No se lo podía creer. Total que se ponen manos a la obra y sigue la recomendación de Ry, que le dice que deje a los músicos espacio para hacerse con las canciones de Sam, que confíe en ellos para que den rienda suelta a sus talentos. Así lo hizo, pero además, Ry Cooder toca en todas las canciones, está presente y su pulso y su aliento -esos mariachis, esas marimbas-, se nota y mucho, sin invadir el terreno, de manera infinitamente elegante.

El resultado es toda una sorpresa, tal vez por la sencillez que destilan las canciones, donde la tristeza se llena de luz, esa luz del Pacífico que no acaba de deslumbrar, como un adiós de tristeza que no se lo cree del todo, siempre a un milímetro de retomar la alegría. Algo que es tan característico del Sur, ya sea el de la Malvarrosa o el de California.

Entre las canciones, de pulso firme, hay además algún pelotazo, de esos que han nacido con vocación de entrar en las listas. “Ghost Town”, que parece un cruce entre John Hiatt, Nick Lowe y Steve Earle, es una de esas canciones que marcan la senda. Suban el volumen, señoras y señores: es Sam Outlaw. Y no se quejen tanto, que Sam Outlaw termina su gira europea de presentación de Angeleno (justo antes de volver a América) con dos citas en nuestro país, el sábado 16 de abril en la sala Boite, y el sábado 17 en Barcelona en Rocksound.

 

 

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