¿Qué hacían el domingo más de 200 locos viendo un torneo de ajedrez mientras Nadal, la selección española de fútbol y Fernando Alonso jugaban «en la tele»? Ver el desenlace del XXV aniversario del Ciudad de León, que además nos deparó una bonita sorpresa. El español Paco Vallejo derrotó al excampeón mundial Veselin Topalov por 3,5 a 2,5. El menorquín, a sus 29 años, sigue dando dos pasos adelante y uno atrás en su curiosa evolución entre la élite del ajedrez. Ni siquiera le duele reconocer que tuvo suerte, algo casi insólito en un gran maestro. El búlgaro, por su parte, confesó que sufre una crisis.
Vallejo, en efecto, está a tiempo de llegar a lo más alto y disputar un Mundial, como acaba de demostrar Gelfand superados los 40. Al español parece haberle sentado muy bien el mes de reclusión que ha pasado con artistas e intelectuales en el castillo Solitude, cerca de Stuttgart, gracias a la beca de una fundación alemana que, por primera vez, ha añadido el ajedrez al resto de las artes, más o menos bellas, como cuenta Leontxo García en el boletín del torneo.
«Es verdad que este año he jugado bien, pero además hay que tener un poquito la suerte del ganador. Por otro lado, tal vez sea importante que he venido muy bien preparado físicamente, más que desde el punto de vista técnico, y eso se ha notado en mi rendimiento», explicó el excampeón mundial sub-18 en la rueda de prensa posterior.
Topálov, no menos humilde, aadmitió: «Está claro que sufro un crisis, sobre todo de concentración. Pero estoy en una edad [37 años] todavía adecuada para seguir en la élite. Confío en que cuando me ponga a tono jugando más torneos, mi rendimiento mejore».
Hace unos días, ambos criticaban el exceso de tablas en el pasado Mundial de ajedrez y, por lo menos, han predicado con el ejemplo, porque de sus seis partidas (45 minutos por jugador + 15 segundos de incremento por jugada), solo la primera terminó en empate. En dicha ocasión, por cierto, efectuó el «saque de honor» Arturo Pérez-Reverte, quien al parecer prepara una novela en la que el ajedrez estará aún más presente que en «La tabla de Flandes».
El duelo celebrado el León tenía bastante morbo, por otro lado, por cuanto Vallejo ha trabajado más de una vez con Topalov como ayudante, como en el célebre duelo por el Mundial en el que Kramnik ganó la corona con cierto escándalo. Sobre la final B entre ayudantes, con Miguel Illescas en el bando ruso, en su día publiqué en la sección de Deportes de ABC un pequeño reportaje titulado «Un rey ruso, peones españoles», que se puede leer parcialmente en este enlace, aunque quizá se más fácil verlo en formato pdf en la página web del propio Kramnik.
Dejo para terminar el brillante remate de la tercera partida. En esta posición…
Vallejo jugó Tg8+!!, sacrificio de torre ante el que Topalov tuvo que abandonar, porque tomar la pieza llevaría a una derrota irremisible que habría comenzado con 33. Dg1+. La clave es que cuando el rey llega en su huida a d8, el alfil de b4 da un jaque decisivo en a5.
Ajedrez