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Un mes encerrado y a oscuras, una apuesta «alucinante»

Un mes encerrado y a oscuras, una apuesta «alucinante»
Federico Marín Bellón el

Muchos jugadores de póker son aficionados a las apuestas de todo tipo, algunas realmente estrambóticas. Puede que el mejor apostante de la historia fuera Amarillo Slim. El día que murió al maestro contamos por aquí algunas de sus proezas. La apuesta entre Rich AlatiRory Young es algo más oscura, en todos los sentidos. El primero aseguró que podría pasar un mes encerrado y sin luz ni contacto alguno con el exterior. La prop bet, como se conoce en el mundillo a esta clase de retos, se tasó en 100.000 dólares (casi 88.000 euros). Alati logró su objetivo… hasta cierto punto. Y de las alucinaciones no lo libró nadie.

Foto: The Action Network (cortesía de Rich Alati)

Los hechos se remontan a mediados del pasado mes de septiembre, cuando el australiano Rory Young, que acumula unas ganancias de unos 600.000 dólares en torneos en vivo, coincidió en una mesa con el estadounidense Rich Alati, que no llega a los 400.000 dólares en premios. La conversación entre profesionales del naipe, que no es la habitual entre dos vecinos en el ascensor, llegó a su punto culminante cuando ambos se preguntaron cuánto tiempo serían capaces de aguantar encerrados en una habitación, sin nada de luz. Por supuesto, también sin móvil. Alati aseguró que podría pasar un mes así y ambos cerraron la apuesta, que organizaron con minuciosidad: alquilaron una habitación en Henderson (Nevada) a través de Airbnb, sellaron el baño para que no quedara la menor rendija por la que pudiera entrar luz e instalaron cuatro o cinco cámaras de rayos infrarrojos para certificar la «hazaña», además de un «botón del pánico».

Rory Young ganó un brazalete de las WSOP asiáticas en 2014

El encierro voluntario empezó el 21 de noviembre, aunque antes de comenzar su aventura, Alati pasó un par de días allí, tratando de familiarizarse con la habitación en la que viviría tanto tiempo a oscuras.

Los primeros dos días, el jugador admite que se movía casi arrastras, aunque después empezó a sentirse confiado, casi «arrogante» y se golpeó en la cabeza un par de veces, «nada grave».

El tercer día, Alati empezó a sufrir alucinaciones. veía colores y formas, ventanas, un cielo estrellado e incluso un tren, «probablemente el momento más duro», según confesó en su primera entrevista después de la apuesta, concedida a The Action Network.  Su mayor preocupación era seguir concentrado para no perder la cabeza. No logró librarse de las alucinaciones, pero sí superó el pánico. También conseguía dormir entre seis y doce horas diarias, aunque había leído que en esas condiciones, y con una buena cama (que no tenía) se podía permanecer en estado de sueño durante mucho más tiempo.

Rich Alati, en las mesas de póler. Foto: Danny Maxwell / WSOP

El problema alimenticio también había sido estudiado con detalle. A Rich Alati le llevarían comida desde un restaurante local, Flower Child, cada pocos días, entre tres y seis, pero a intervalos irregulares para que no pudiera saber cuánto tiempo llevaba encerrado. Él se lo comía todo, para evitar que se acumularan restos. No le costó demasiado disfrutar del olor y el gusto, teniendo en cuenta que la vista y el oído no le servían para nada.

Así, con una rutina de comidas, yoga, meditación, ejercicio físico y algunas duchas pasaban las horas, a velocidad incierta.

Final anticipado

El día 14, Rory Young decidió tantear al «recluso» y le preguntó (una de las cámaras permitía la comunicación) si quería comprar su salida. Dos días después, la oferta mejoró. Le dijo a Alati que le daría 25.000 dólares por poner fin a la apuesta. Ambos ahorrarían costes, aunque de distinto tipo.

El día 20, Rory subió la oferta y dijo que le daría 62.000 dólares (54.000 euros), la parte proporcional de la apuesta, si Alati aceptaba salir. Este exigió al principio no menos de 75.000 dólares, pero después comprendió que su mente estaba sufriendo mucho y después de un par de minutos, aceptó.

Al principio, incluso la luz roja de una cámara le resultaba insoportable, pero poco a poco se volvió a habituar a la luz y tres días después ya estaba jugando al póker en el hotel Bellagio, en Las Vegas.

Alati, por cierto, significa «siempre» en estonio. Rich Alati podría traducirse libremente como siempre rico. Y un poco loco, aunque asegura que la experiencia le ha enseñado a apreciar mejor las pequeñas cosas.

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