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Blogs Jugar con Cabeza por Federico Marín Bellón

Kriegspiel, el ajedrez raro al que jugaba Steve Jobs

Federico Marín Bellón el

Entre las curiosidades que cuenta la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson, me ha llamado la atención que al creador de Apple le gustaba jugar con uno de sus ayudantes una variante alemana del ajedrez del siglo XIX llamada Kriegspiel, una especie de ajedrez a la ciega mezclado con los barquitos, parecido también al estratego, pero que requiere también  un árbitro o moderador.

«The Big Bang Theory» es una mina en cuanto a variantes enrevesadas del ajedrez

Los jugadores se sientan espalda contra espalda y cada uno tiene su propio tablero y sus fichas, pero no puede ver las de su contrincante. Un moderador les informa de si el movimiento que quieren realizar es legal o ilegal, y tienen que tratar de averiguar dónde se encuentran las piezas del contrario», dice Isaacson. «La partida más alucinante que jugué con ellos tuvo lugar durante una fuerte tormenta eléctrica, sentados junto a un fuego», recuerda Elizabeth Holmes, que además de ser la novia del rival de Jobs, Daniel Kottke, actuaba como moderadora. «Se habían colocado con ácido. Movían las fichas tan rápido que apenas podía seguirles», añade la chica.

El capìtán Spock es otro adelantado al que se le quedaban pequeños los límites de las 64 casillas 

Kottke y Holmes, por cierto, trabajaron con Jobs en Reed y fueron uno de los primeros colaboradores en Apple. Daniel, además, acompañó a Steve en su peregrinaje a la India y llegó a ser uno de sus mejores amigos.

En mi opinión, estas variantes del ajedrez, que parecen propias de Sheldon Cooper en la serie «The Big Bang Theory», lejos de demostrar la genialidad de quienes las practican, hablan de su snobismo. En realidad estos juegos no son más difíciles que el «simple» ajedrez, aunque sus reglas sí puedan serlo. Si Jobs o sus otros practicantes fueran grandes maestros aburridos de su perfección en el ajedrez clásico, a lo Capablanca (o Fischer y su ramdom chess), se entendería que buscaran otras cosas, pero desde luego no era el caso.

El ajedrez a tres es otro de los pasatiempos favoritos de Sheldon y Hofstadter

Por supuesto, tenían todo el derecho a practicar este juego y el que les diera la gana, aunque esta mezcla entre ajedrez y barcos haya terminado naufragando a lo largo de la historia, como tantos otros intentos extravagantes por mejorar el ajedrez. Mi memoria traicionera es incapaz de retener el título, pero recuerdo una vieja película (creo que transcurría en África) en la que los protagonistas jugaban a las damas con copas de vino tinto y blanco, o quizás eran de whisky y vodka, aunque desde luego no consumían ácido, como Steve Jobs. Debería dar un premio al lector del blog que dé con la película.

Y por supuesto, la foto de Jobs que era preceptivo incluir. Una pena que no haya ninguna en la que aparezca jugando, aunque sea al tute. Aquí también se agradecen envíos y sugerencias de los lectores. Foto: Efe

Un último apunte sobre el precio de los libros digitales. Me parece un atraco que la tienda española de iBooks cobre 15 euros por el libro de Jobs o que en Amazon cueste más la versión digital (19,53$) que en tapa dura (17,88$). Por supuesto, el libro ya puede encontrarse pirateado en multitud de páginas web. Acabarán cargándose el mercado editorial como ya hicieron con la música.

Ajedrez

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