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Blogs French 75 por Salvador Sostres

Ser amado

Salvador Sostres el

¿Nosotros qué somos, Maria?, le pregunto a mi hija. Y ella sabe que la respuesta correcta es “generosos”. La gratitud y la generosidad son los dos grandes sentimientos. En ellos crecemos y nos proyectamos y recordamos que estamos hechos a la semejanza de Dios.

Sin embargo hay una cierta arrogancia en querer siempre dar, un disimulado miedo al fracaso o a la debilidad. Dar es dar -lo canta Fito- pero ser generoso es también dejarse querer, dejar que el otro pueda ser igualmente generoso y sentirse tan cerca de lo mejor de sí mismo viéndote florecer en el amor que te ofrece. Hay un tiempo para amar y un tiempo para dejarse amar.

Pero además de la arrogancia está la necesidad, porque sí, somos frágiles y fracasamos y nuestras vidas están siempre a punto de romperse. Necesitamos amor, necesitamos ser amados. Necesitamos ser recibidos como los peregrinos en Graceland. Necesitamos la comprensión total, la carne y el alma, los cuerpos anudados, los espíritus tensados, el niño profundo reflejado en nuestros juegos adultos, que lo que somos sea celebrado como un tesoro y juntos tú y yo sentirnos los primeros amantes del mundo y los únicos.

Somos generosos y nada llena tanto como dar y darse pero necesitamos que nos amen como somos, como esencialmente somos, todo nuestro ser comprendido y asumido y exaltado, la ternura y la humedad, la compasión y el deseo. Necesitamos que nos adoren tal como nosotros adoramos y no te reprocho que tengas miedo porque el amor da miedo, da pánico y es atroz el daño que puede hacernos, y esto quiero decírtelo ahora que llegas con tus cintas y tus guirnaldas. Claro que da miedo, pero cada vez que pretendemos que solos estaremos mejor, más seguros, más resguardados, nos vaciamos como saquitos de arena en el desierto, hacemos colección de absurdas cosas y nuestros días se desvanecen como un esfuerzo inútil, como la figura del fantasma entre el polvo.

Necesitamos amor, amar y que nos amen. Que nos mezcan y que nos digan las más hermosas cosas que jamás le hayan dicho a nadie. Hasta Dios quiere que salgamos a su encuentro. Hasta Él quiere que tú le ames con lo mejor de ti mismo, con cánticos y plegarias.

Somos generosos. Somos la Generosidad. Pero hasta para podernos dar en plenitud necesitamos saber cuál es nuestro último alcance y sólo el amor total de quien te entiende, te asume, te celebra y te ama como si fuerais la eternidad, te muestra hasta los más recónditos confines de tu ser para que puedas abrir las puertas de tu gran palacio y entregarte -sabiendo exactamente lo que haces y el último extremo de quién eres- a los demás.

Y yo que venía de tan lejos pensando justo lo contrario.

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