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Blogs French 75 por Salvador Sostres

Los incapaces

Salvador Sostres el

El Barça navega sin rumbo cierto, sin ninguna idea que le dé sentido y cohesión. Naufraga el baloncesto y en el fútbol todo depende de Messi. La directiva vive de la inercia de los tiempos en que Laporta tuvo un modelo claro de club. Perfectible, como todo y todos, pero con propósito.

A Bartomeu y sus directivos les viene grande cualquier planteamiento estratégico que vaya más allá del forofismo provinciano y de la vulgaridad de quejarse de los árbitros. Todo se improvisa, no hay referentes solventes ni un concepto que dé coherencia al conjunto de las decisiones que se toman. Con Núñez aprendimos que fichar a golpe de talonario no nos servía de nada y hasta con Maradona hicimos el ridículo. Hoy el club vuelve a encontrarse en aquella deprimente tesitura, con la única diferencia de que cuando Messi está fino puede voltear cualquier adversidad con la ayuda de Neymar y de Suárez. Por lo demás, hemos perdido a Cruyff y cualquier inspiración futbolística que sobrevuele el tráfico diario, Luis Enrique cobra y manda menos que Messi y sus protegidos, y Roberto Fernández es un señor de Valencia muy correcto y muy educado y poco más.

El Barcelona vuelve a estar instalado en el nuevorriquismo de los patanes, y a la desgracia de tener un presidente que no entiende de fútbol, ni de baloncesto, ni de balonmano, hay que añadirle el enredo pretencioso y letal de sus principales asesores: Albert Soler, con sus nefastas ideas socialistas, que tanto daño hicieron al deporte español cuando fue director general del Consejo Superior de Deportes; y Jaume Masferrer uno de los más perniciosos amigos de Sandro Rosell. Una siniestra mezcla de fatuidad y de incompetencia ha tomado las riendas del club, condenado a volverse a mirar en el reflejo de sus años más dramáticos.

El triplete de Luis Enrique en su primer año como entrenador fue un espejismo que retardó la crisis: la crisis de identidad y de conceptos en la que nos hundimos en los momentos decisivos de la temporada pasada, y que ahora nos vuelve a sentenciar.

El problema no es Messi ni la solución es venderlo. Messi lleva una temporada extraordinaria. Hay otros jugadores que sí son un problema, pero no el problema, que es un club de primer nivel desdibujado por unos directivos de tercera regional e intelectual. Ni el mejor jugador del mundo puede remontar tanta incapacidad.

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