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330 años de Blas de Lezo

330 años de Blas de Lezo
Primeras líneas del diario de D. Blas de Lezo, conservado en el Museo Naval de Madrid
Mariela Beltrán y Carolina Aguado el

Este domingo se cumplen 330 años del nacimiento del defensor de Cartagena de Indias, un héroe que por fin ha sido rescatado de un olvido injusto. Hemos querido, en este día tan significativo de su biografía, el mismo en que, casualidades de la vida, salió de Cádiz para encartar su destino en Cartagena de Indias, repasar su brillante carrera militar hasta su partida hacia la ciudad caribeña. De estos cuarentas años de fiel servicio a un desagradecido Felipe V, se ha escrito mucho y no siempre desde la verdad.

El 3 de febrero de 1689 nacía Blas de Lezo y Olavarrieta en Pasajes de San Pedro (Guipuzcoa), una localidad con vocación marinera y un puerto próspero y dinámico. Su partida de bautismo no indica la fecha exacta de su nacimiento, pero está comúnmente aceptado que el marino debió nacer el día de san Blas. Perteneciente a una familia hidalga con nobleza acreditada, sus padres le enviaron muy pequeño a estudiar a Francia. Así, adquirió nociones elementales sobre navegación en una de las tres compañías de Gardes de la Marine existentes, bajo la influencia de los jesuitas, que en ese momento controlaban el monopolio intelectual, pedagógico y científico de la formación de los marinos.

Antigua iglesia de San Pedro de Pasajes

Lezo pasó once años al servicio de la Armada francesa, unida por entonces a la española con motivo de la guerra de Sucesión. En la batalla de Vélez-Málaga, el 24 de agosto de 1704, perdió una pierna por un tiro de cañón. A pesar de la gravedad de su lesión, no abandonó el servicio y progresó en su ascenso: asistió al socorro y envío de bastimentos y pertrechos de guerra a Peñíscola y a Palermo; participó en el combate contra el navío inglés Resolution; acudió al sitio de Barcelona donde, a bordo del navío Entreprenant, desembarcó municiones de guerra para el ejército que atacaba aquella plaza; defendió la ciudad francesa de Tolón —sitiada por el duque de Saboya— montando las guardias terrestres; y se mantuvo cuatro años en el puerto de Rochefort en labores de guardacostas por el Atlántico. Allí combatió con numerosos corsarios y realizó varias presas enemigas, inglesas y holandesas, entre ellas la fragata inglesa Stanhope, de cuarenta cañones, una acción de guerra que le produjo diferentes heridas, posiblemente también la que le dejara «estropeado» el brazo.

Estampa con una fragata francesa y navío español del siglo XVIII

A partir de 1712, la Armada española se independizó de la francesa y Blas de Lezo regresó a España como capitán de navío. Embarcado en la Campanela, navío integrado en la escuadra de Andrés de Pes, acudió al segundo sitio de Barcelona de 1714. Después recibió el mando del navío Lanfranco, que integrado en la escuadra de Fernando Chacón, fue destinado al Caribe para transportar hasta Cádiz los caudales hundidos en 1713 en el canal de Bahamas. Tras su regreso a España pasó al Pacífico.

En 1716, con el mismo navío Lanfranco se incorporó a la escuadra de Juan Nicolás Martinet, corsario francés al servicio de la Corona española, con la misión de limpiar los Mares del Sur de corsarios, piratas y buques contrabandistas, principalmente franceses, que dañaban seriamente la Hacienda española con el ejercicio del comercio ilícito en las costas de Chile y Perú. En esa misma escuadra se integraba el jefe de escuadra Bartolomé de Urdinzu como comandante de las fuerzas españolas. Lezo permaneció en el Pacífico para la reorganización de la Armada del Mar del Sur, situada bajo el mando de Urdinzu con Lezo como segundo comandante, aunque a partir de 1723 ejerció de facto como primero. En este tiempo apresó tres navíos por contrabando y mantuvo sin éxito la persecución del pirata inglés John Clipperton. Sostuvo un reñido combate contra una escuadra de doce navíos dirigida por monsieur de San Juan, enfrentamiento que le costó recibir heridas de consideración en un ojo. En 1728 recibió la orden de ceder el mando de la Armada a Jacinto Segurola y regresó a España donde llegó en 1730.

Mapa del Mar del Sur
Vista de Lima desde las inmediaciones de la plaza de toros

Instalado en Cádiz como jefe de escuadra, en 1731 puso rumbo a Liorna, bajo las órdenes de Esteban de Mari, para asistir al infante don Carlos, rey de Nápoles, en la toma de posesión de los Estados italianos. A principios de 1732 fue enviado a Génova con una escuadra de seis navíos para exigir la devolución al rey de dos millones de pesos dejados como garantía de cobro por el asiento de las galeras de esa república. Nada más arribar exigió que se rindieran honores al estandarte real como desagravio y que, antes de un plazo señalado, se devolvieran los fondos confiscados. En caso contrario, su escuadra rompería fuego sobre la ciudad. Ambas peticiones se cumplieron. Seguidamente participó en la expedición a Orán como segundo comandante de la armada. Asegurada la plaza, escoltó hasta Alicante las 120 embarcaciones de transporte que regresaban con las tropas expedicionarias. Pero las regencias norteafricanas se unieron y recuperaron Orán, apoyados por una escuadra de Argel. Sin descansar, Lezo regresó con siete navíos para reforzar y aprovisionar la amenazada plaza e interceptar los refuerzos del enemigo. Los buques argelinos huyeron y los españoles pudieron levantar el bloqueo. Lezo logró prender fuego y hundir al navío Capitana de Argel, al mando de Bay Hassan, que se había refugiado en la ensenada de Mostagán. Desde allí, pasó a Barcelona a conducir los regimientos de suizos que reforzarían la plaza y castillos de Orán, consciente de que los argelinos habían ido a Constantinopla en busca de socorro. Por su parte, Lezo atracó en Alicante para reparar y abastecer sus buques. Con la escuadra de siete naves regresó al encuentro de los navíos argelinos y sultanas en su retorno de Constantinopla. Esperó cruzando desde Galita hasta Cabo Negro y Túnez, hasta que una epidemia a bordo le obligó a retirarse a Cádiz, muy enfermo.

Bahía de Cádiz hacia 1705

En 1734 fue ascendido a teniente general y quedó como comandante de Marina del Departamento de Cádiz pero en enero de 1735 fue convocado por la Corte, que le obligó a entregar el mando del Departamento a Rodrigo de Torres. Instalado en su casa del Puerto de Santa María, permaneció sin empleo hasta que en julio de 1736 recibió el mando de la escuadra de galeones guardacostas de Cartagena de Indias: los navíos Conquistador y Fuerte que debían escoltar a cerca de diez mercantes y registros.

Modelo de un navío de línea por la parte de popa

El apresto y pertrecho fue largo y complejo. El Fuerte necesitaba algunas tareas de limpieza en su casco y El Conquistador, recientemente carenado en el arsenal de La Carraca en Cádiz, tenía varias vías de entrada de agua que no se repararon. El proceso de carga de los mercantes fue demasiado lento, el mal tiempo se les echó encima.

Preparación de un navío para hacerle descubrir la quilla

El 4 de febrero de 1737, de madrugada, con la marea favorable y 48 años recién cumplidos, Lezo se hizo a la mar a bordo de El Conquistador, le siguieron seis mercantes. Pronto cambió la marea, se levantó un viento muy fuerte. Con el temporal, dos embarcaciones regresaron a Cádiz, una quedó varada sin palos y anegada hasta la primera cubierta. Otras dos embarcaciones, arrastradas hacia el Estrecho alcanzaron Algeciras. El Fuerte y el resto de los mercantes quedaron atrapados en Cádiz. Durante varios días Lezo aguantó el temporal y esperó a pocas leguas para reunirse con sus barcos. El Conquistador hacía agua sin posibilidad de reparación; con el viento en contra no podía regresar. Entonce Lezo decidió continuar su viaje solo y enfrentarse a su suerte en Cartagena de Indias. Cruzó el océano con solo dos de sus cuatro bombas de achique útiles, funcionando día y noche. Pasado el temporal El Fuerte y los mercantes restantes salieron de Cádiz y alcanzaron Cartagena de Indias. La batalla que allí se libró es ya parte de la historia gloriosa de España.

Por Mariela Beltrán García-Echániz y Carolina Aguado Serrano

Autoras de La última batalla de Blas de Lezo

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