Las primeras informaciones de la Policía noruega apuntan hacia un posible terrorismo de extrema derecha. El primer detenido por la matanza de jóvenes socialdemócratas en la isla de Utoya, Anders Behring Breivik, ha sido identificado como un fundamentalista cristiano y contrario a la sociedad multicultural. Terrible el relato de la matanza que podemos leer a estas horas en Le Figaro y que confirma la naturaleza del atentado.
Parecen descartadas las primeras hipótesis sobre un posible un atentado yihadista, hipótesis que nunca parecieron muy coherentes con el modo de actuación yihadista, entre otras cosas, porque los fundamentalistas islámicos no hacen diferenciaciones entre izquierda y derecha y sus atentados en suelo occidental apuntan en todas las direcciones.
El doble atentado de Noruega recuerda más bien a la matanza de Oklahoma City, en 1995, con 168 personas asesinadas y más de 500 heridos, tras la explosión de un camión bomba contra un edificio federal. El autor, Timothy McVeigh, un veterano de la guerra del Golfo, afirmó en el juicio que lo hizo como venganza de los asaltos policiales contra la secta de davidianos en Waco (1993) y los fundamentalistas de Ruby Ridge (1992) La diferencia es que McVeigh actuó solo y en Noruega parece haber un grupo organizado, dada la naturaleza del doble atentado.
Si se confirmara la hipótesis inicial de un atentado de extrema derecha, será interesante observar el debate político europeo a partir de ahora: ¿Propondrá el socialismo español una Alianza de Ideologías con la extrema derecha? ¿O quizá una mesa de diálogo político? ¿O, en esta ocasión, se limitará a exigir que el Estado los persiga y los meta en la cárcel?
Terrorismo