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Blogs El blog de Edurne Uriarte por Edurne Uriarte

Lord McAlpine contra los tuiteros

Edurne Uriarte el

Hoy escribo en ABC papel sobre Lord McAlpine, y no tanto por el interés que me suscita este retirado político británico desde que leí su excelente  libro Letters to a Young Politician, una de las reflexiones más inteligentes que se han escrito sobre las pasiones que mueven a la élite política y periodística. Sobre todo, por la demanda que ha puesto a cientos de tuiteros y que plantea una interesante cuestión sobre la responsabilidad de la información y opinión transmitidas a través de Twitter. Y es que Alistair McAlpine fue acusado hace unas semanas de implicación en un caso de abusos sexuales por un programa de televisión. Y tal acusación fue difundida, a su vez, por cientos de tuiteros antes de que dicho programa rectificara porque todo se debía a un burdo error.

Para entonces, claro está, la terrible acusación y, sobre todo, la sospecha, ya estaban instaladas en la opinión pública, y no sólo habían contribuido a ello los medios tradicionales sino también Twitter. Y aquí viene lo nuevo de esta historia tantas veces repetida, la de las acusaciones de los medios contra un político que luego se revelan falsas. Que, en esta ocasión, el político ha demandado no sólo al medio tradicional sino a cientos de tuiteros, con una petición simbólica de 5 libras a los que tienen menos de 500 seguidores, y con peticiones de condena mucho mayores a los demás, incluido algún conocido periodista. 

Y no deseo mal alguno a tales tuiteros, pero la iniciativa de McAlpine no sólo es respetable por el enorme daño sufrido sino que tiene una lectura interesante. La que pone el foco en la responsabilidad periodística de Twitter, algo que por el momento no se ha hecho y se debería hacer.

Si es cierto que Twitter tiene una importante influencia en los movimientos y tendencias sociales, y lo es, o si es cierto que Twitter es una herramienta útil para los periodistas, que también, su responsabilidad tiene que equipararse a su influencia social. Pero ocurre con Twitter lo mismo que con el resto de redes sociales y los medios de Internet. Que sus palabras se las lleva el viento, o así parece a quienes las escriben. Sin la trascendencia que damos a papel, o a la radio o a la televisión. Y una influencia sin responsabilidad es peligrosa, como bien lo pone de manifiesto el caso de Lord McAlpine.

 

Periodismo
Edurne Uriarte el

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