Europa ya no puede eludir la realidad de la guerra en su propio territorio tras 14 años pretendiéndolo, desde el 11-S hasta ahora. François Hollande, un líder de la izquierda, mayoritaria en la política del avestruz, lo ha reconocido oficialmente en su valoración de los atentados de París:
“Un acte de guerre commis par une armée terroriste”
Lo anterior es una obviedad que la mayoría de partidos europeos de izquierda y una parte importante de los partidos de derecha han eludido hasta ahora. La teoría, y la práctica, de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero ha sido la máxima representación de esa actitud. La negación de la guerra declarada por los fundamentalistas islámicos y la pretensión de que se podía acabar con esos ataques con una alianza intelectual para integrar a los fanáticos.
La consecuencia es que los fundamentalistas se siguen fortaleciendo, ocupando territorios en los países musulmanes y penetrando cada día con más peligro en suelo europeo . Otros atentados en tierras europeas seguirán a los de París. Ninguna medida de seguridad interior los evitará, tampoco la respuesta militar a corto plazo, por supuesto, pero esa respuesta militar es imprescindible para acabar con la amenaza fundamentalista a medio y largo plazo. Y para ello, lo urgente es comenzar por asumir la realidad, la realidad de que el fundamentalismo islámico está en guerra contra Europa. Como señala el editorial de este periódico hoy:
“Los atentados de París obligan a todos los gobiernos europeos a preguntarse si sus políticas contra el yihadismo son suficientes y si no es el momento de asumir que Europa vive en estado de guerra“.
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