Lo de Carmena es impresionante. En menos de tres meses hemos descubierto que todo su mensaje regenerador es una completa mentira. Además de extremista e intolerante, es nepotista y “casta” como el que más.
Primero supimos del montaje con su marido para dejar de pagar a los empleados de éste y conservar su amplio patrimonio, luego, de los contratos de ella y de su equipo a familiares, y, más tarde, de su gusto por las costumbres de la “casta”, coche oficial y escoltas, después del show de la foto en el metro en su primer día de trabajo.
Y esta semana nos enteramos a través de ABC de su pasado como entusiasta jueza desahuciadora. Resulta que en su etapa de jueza decana de Madrid, ente 1994 y 1996, duplicó los desahucios y, además, presumió de ello. Ella, que, junto a los extremistas con los que gobierna, ha hecho de la denuncia de los desahucios y del acoso violento al PP por dichos desahucios uno de sus principales mensajes electorales.
Y no sólo ha ocultado ese pasado sino que ahora miente sobre él al negar la información de ABC en contra de todas las evidencias. Los suyos, los que acosaban a los políticos del PP por los desahucios, callan. Sus tuiteros violentos, Masa enfurecida y compañía, también. Y quienes le han votado siguen mirando hacia otro lado, es demasiado pronto para reconocer que toda la supuesta revolución contra la corrupción, las injusticias y la “casta” era una monumental mentira.
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