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Reconocimiento a una trayectoria ejemplar

Ruth Vaquero, Miguel García Guerra y Jean Pierre Faustor forman parte del equipo arbitral de Escuelas Católicas de Madrid desde el año 2013, una labor que la institución premia esta temporada 2024-2025

Reconocimiento a una trayectoria ejemplar
Ruth Vaquero, árbitro de voleibol desde el año 2013, durante el transcurso de un encuentro.
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Eduardo Redondo.

En toda competición deportiva la figura del árbitro juega un papel fundamental. Se encargan de dirigir el juego y hacer cumplir las reglas del deporte en el que participa de manera neutral, velando por mantener el orden y un ambiente de respeto entre jugadores y jugadoras. Sin embargo, la crispación con los árbitros en el deporte profesional y, más concretamente en el fútbol, se encuentra en su punto más álgido, algo que no ocurre en los Juegos Deportivos de Escuelas Católicas de Madrid donde esta figura goza del respeto de todas las partes implicadas en la competición. Cada año, el departamento de Deporte Escolar y Valores de ECM reconoce a los tres árbitros veteranos, no premiados con anterioridad, por su entrega, compromiso y buen hacer cada fin de semana. Los agraciados de esta temporada dirigieron sus primeros encuentros hace más de 10 años, concretamente en el año 2013.

Ruth Vaquero y Jean Pierre Faustor son árbitros veteranos de voleibol y sus trayectorias son un ejemplo para todos los novatos, al igual que la de Miguel García Guerra, comprometido con la institución que representa y con la educación en valores de los jugadores a los que dirige cada semana. El viaje de esta semana se queda en casa para conocer en profundidad a estos tres árbitros que nos hablan de sus trayectorias, de la competición y de sus inquietudes.

Ruth, ¿por qué decidiste hacerte árbitro?

R. “Empecé a arbitrar cuando cumplí 18 años. Yo había sido jugadora de voleibol en el colegio Nuestra Señora de las Nieves y, al empezar la universidad, me era muy difícil compaginar los estudios y seguir jugando. En la página web de Escuelas Católicas vi el anuncio y, como siempre había jugado, dije: ¿Por qué no probar? Me decidí por esta competición porque me parecía la manera de devolver todos los buenos años que había disfrutado como jugadora. Además, me gusta mucho la forma que tiene la competición de trasmitir valores a través del deporte”.

Acta de baloncesto de un partido de Escuelas Católicas de Madrid (ECM).

Y tú, Miguel, ¿cómo llegas a la competición de ECM?

R. “En bachillerato ya había dejado de jugar al baloncesto y mi profesor de Física y Química, que era coordinador de deportes, me ofreció ser ‘mesa’ los sábados en el colegio a cambio de cinco euros. Con el tiempo, me empezó a gustar mucho ver los partidos en primera fila y madrugar los sábados para hacer ese trabajo que para mí era muy importante. Un día, un árbitro con el que coincidía bastante en los partidos me habló de la posibilidad de ser árbitro y, en el año 2013, coincidiendo con mi primer curso en la universidad, probé eso de ser árbitro de baloncesto. Yo he estudiado toda la vida en el Colegio Nuestra Señora de los Ángeles y he jugado hasta Juvenil en Escuelas Católicas, por lo que fue un trasvase muy rápido. Era la competición que conocía y, a pesar de que ha habido momentos en los que me han ofrecido ir a otras ligas, como Federación, yo he preferido quedarme en Escuelas Católicas donde siento que puedo disfrutar de mi labor como árbitro”.

A la izquierda, Miguel García Guerra, árbitro veterano de baloncesto, junto a Carlos Gómez, coordinador de árbitros de ECM.

En tu caso, Jean Pierre, creo que el voleibol no fue tu primera opción.

R. “Yo fui jugador de Escuelas Católicas de fútbol sala durante la secundaria y, si algo no me gustaba, era esperar el partido del sábado con la ilusión de jugar y que el árbitro no se presentase. Esto me pasó varias veces, así que, cuando se presentó la oportunidad, pensé que era mi momento de aportar. Al menos ir y estar presente para que los niños puedan jugar. Para mi sorpresa, lo que yo quería era arbitrar fútbol sala, pero estaba completo. Me dieron la opción de probar vóley y aquí sigo después de tanto tiempo”.

Material necesario para arbitrar un encuentro de voleibol.

Podríamos decir que los tres habéis sido monaguillos antes que frailes. ¿Qué os aporta haber sido jugadores antes para ahora dirigir partidos?

(Miguel) “En mi caso, he sido jugador desde los 10 hasta los 17 años, tanto en ECM como en federación. El deporte me ha aportado, además de compañeros y amigos, valores como el respeto a unas normas, el trabajo en equipo y, sobre todo, una necesidad saludable de hacer deporte ya sea con balón o sin él. Por otro lado, creo que un árbitro que ha sido jugador entiende y respeta los momentos de exaltación de los jugadores, es decir, entiende que una falta que como árbitro no pitas, como jugador te enfadaría y das ese margen. Además, después de haber jugado baloncesto durante años, eres capaz de imaginar la jugada que los equipos van a intentar, te anticipas para estar bien colocado y ser un árbitro mejor”.

(Ruth) “Haber sido jugadora te da una visión diferente. Te hace ser consciente de que errores podemos cometer todos. Errores que he cometido como jugadora, después como entrenadora y, por supuesto, como árbitro. Si has pasado por todas las etapas, cuando ves que un árbitro comete un error te permite darte cuenta de que es algo normal. En un partido de voleibol, de media, hay 120 puntos. Si el árbitro se equivoca en uno o dos, rara vez influye en el resultado”.

(Jean Pierre) “Ahora que lo pienso, el deporte me ha aportado más de lo que era consciente cuando jugaba. Las ganas de ganar, de hacerlo bien y de gestionar las derrotas, la familia que se crea con tus compañeros… Para alguien que le costaba hacer amigos como yo, la verdad el deporte me ayudó a no encerrarme en mí mismo. Cuando empecé a arbitrar, pensaba que los que menos protestaban eran los que habían estado en mí situación, pero la realidad es que, quien más protesta, es quien ha sido árbitro antes. Sin embargo, haber sido jugador te permite entender que el juego es más que saberse las reglas. Cuando entiendes un deporte te ayuda a aplicar las reglas correctamente, a no compensar los fallos, si no a asumirlos. Creo que los peores árbitros son los que, por inseguridad, quieren compensar todos sus errores”.

A la derecha, Jean Pierre Faustor, árbitro de voleibol, junto a su padre tras un encuentro.

Los tres sois árbitros muy veteranos. En vuestra opinión, ¿qué debe tener un buen árbitro?

(Ruth) “En mi opinión, hay dos cosas fundamentales. Por un lado, conocimientos. Tienes que saberte el reglamento a la perfección, saber leer las jugadas y dónde colocarte en cada momento. Por otro lado, también debes tener la habilidad de saber explicar tus decisiones, tanto a las jugadoras, como a los entrenadores. En ECM los árbitros también somos formadores y tenemos que saber cómo explicar a las niñas las cosas que pitamos. Además, creo que es importante tener carácter para saber defender tus decisiones. Hoy en día, todo el mundo opina y tú debes tener la habilidad y los recursos para respaldar tus decisiones”.

(Miguel) “Un buen árbitro debe tener mucha paciencia porque es una labor preciosa, pero muy dura. Debes saber que todo lo que hagas va a ser mirado con lupa y que, cuando haces sonar tu silbato, vas a “favorecer” a un equipo y “perjudicar” a otro. Además de la paciencia, debes ser muy empático y conciliador. Nuestro trabajo se basa en sabernos unas normas y ejecutarlas en el menor tiempo posible, por lo que debemos saber que podemos equivocarnos y los jugadores también”.

Canasta de baloncesto.

Como parte del equipo arbitral del Departamento de Deporte Escolar y Valores de ECM ¿os sentís respaldados por la institución?

(Jean Pierre) “En estos más de diez años que llevo arbitrando me he encontrado con un gran cuidado humano cuando lo he necesitado. Estoy bastante agradecido con los valores que demuestran. Esta es una de las cosas que más valoro”

(Miguel) Creo que sí, durante 12 años no he sentido lo contrario y, aunque siempre existan pequeñas cosas que te hacen dudar, sabes que siempre habrá alguien detrás de un teléfono para ayudarte en lo que necesites.

Ruth, primera por la izquierda, junto a compañeros del equipo arbitral de ECM.

En este sentido, ¿qué cosas se podrían mejorar?

(Miguel) “Creo que se podrían mejorar pocas cosas, pero es cierto que poco a poco hemos ido perdiendo una cosa que nos hacía muy fuertes: conocer y hacer equipo con el resto de los compañeros. Lo que puede unirnos como árbitros un partido entre nosotros o un día de convivencia, puede hacer que cuando estemos por los campos podamos ayudarnos aún más como comunidad.

(Jean Pierre) Una cosa que sugeriría es que, para los árbitros novatos, se diseñara una jornada donde arbitraran un partido junto a un veterano. Esto ayudaría a la formación. La idea no es que el veterano té evalúe, sino que te ayude a estar listo para arbitrar solo. Otra cosa positiva sería realizar visionados de partidos para resolver dudas.

(Ruth) En mi opinión, habría que tener en cuenta las capacidades de cada persona para arbitrar ciertas categorías. En este tramo de la temporada en el que han comenzado las fases finales, no es raro ver a un veterano arbitrando un partido alevín de fase final y a un novato un cadete o juvenil de fase igualatoria. Esto pone a los novatos en una tesitura difícil. Creo que habría que ver qué árbitros están más preparados y cuáles no, independientemente de si es fase final o no.

Jean Pierre durante un encuentro de voleibol esta temporada

Para terminar, ¿qué consejo daríais a todos los novatos que estén leyendo esta entrevista y quieran dedicarse a esto del arbitraje?

(Miguel) “El mejor consejo es que disfruten el camino, que no hagan esto por la fama y la gloria porque la fama que van a ganarse es la de: “Ese que nos árbitro mal un día” y la gloria será un: “Cuanto tiempo si verte, qué ilusión volver a verte”. Ser árbitro es un trabajo espectacular al cual vas cogiendo más cariño cuanto menos tiempo te queda con el silbato en la boca. Mi consejo sería ese, disfruta del camino porque habrá días en los que no quieras seguir, en los que un padre te fastidia el fin de semana, en los que te mueres de frío o incluso madrugues para firmar un partido por lluvia, pero habrá pequeños momentos como los de un niño que tiene pánico a jugar pero que vuelve a hacerlo porque le has dejado tu muñequera, u otro niño que mete una canasta después de darle un consejo y te sonríe o el entrenador que era jugador y que te respeta y te aprecia porque le hiciste disfrutar del deporte desde los dos lados. Por todo esto, que creo que merece la pena cada minuto de cada cuarto arbitrado”

(Ruth) “Mi consejo es que pregunten. Hay una fase que me gusta mucho que dice: “Quien pregunta es tonto una vez, pero quien no pregunta será tonto toda la vida”. Creo que esto es algo muy importante. Dudas tenemos todos y de cualquier árbitro podemos aprender algo. Por otro lado, les haría ver que equivocarnos nos equivocamos todos y que esto también es parte del juego. Por último, les aconsejaría que, aunque por dentro estén como un flan, muestren seguridad. Que defiendan sus decisiones firmemente, siempre desde el respeto”.

Material necesario para arbitrar un encuentro de baloncesto.

Esta temporada, más de 180 árbitros forman parte del equipo arbitral de Escuelas Católicas de Madrid. Miguel, Ruth y Jean Pierre pertenecen al selecto grupo de veteranos a los cuales agradecemos su compromiso, dedicación y sacrificio durante tantas temporadas, con la esperanza de que continúen ligados a la institución muchos años más, realizando su labor de la manera más ecuánime posible y siendo un ejemplo para sus compañeros novatos.

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