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Blogs Por Tierra, Mar y Aire por Esteban Villarejo

Ejército del Aire: vuelos a ras de África junto al aliado francés

Defensa estudia suprimir en 2020 sus vuelos desde Gabón y centralizar las misiones en Senegal cuando retire al avión Hércules

Ejército del Aire: vuelos a ras de África junto al aliado francés
Tessalit (Malí). Un miliar del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo  vigila el perímetro donde acaba de aterrizar un avión C-130 Hércules en la pista de Tessalit (Malí), ciudad del norte próxima a la porosa frontera argelina. Se trata de una de las áreas con gran actividad yihadista
Esteban Villarejo el

 

Desde 2013 y 2014 España mantiene dos misiones aéreas de apoyo a las tropas francesas en África. Más concretamente en Dakar (Senegal) y Libreville (Gabón), desde donde los aviones del Ejército del Aire realizan traslados de material y tropas hacia una decena de países del África Central y Occidental donde Francia combate al yihadismo o trata de evitar su expansión.

Mauritania, Malí, Níger, Burkina-Faso, Chad, República Centroafricana, Camerún, Costa de Marfil y los propios Senegal y Gabón son países frecuentados por esos aviones del Ejército del Aire español. Son los destacamentos Marfil, con un avión C-130 Hércules y 50 efectivos del Ala 31 de Zaragoza en Dakar; y el Mamba, con un avión C-295 con 45 militares del Ala 35 de Getafe (Madrid) desplegados en Libreville.

Acuerdo bilateral con Francia

«La operación es fruto de un acuerdo bilateral con las Fuerzas Armadas francesas. El objetivo final es apoyar a nuestros aliados franceses y organismos internacionales (UE y ONU) contribuyendo así a aumentar la seguridad en África Central y el Sahel», explica el teniente coronel Carlos Herráiz, jefe del destacamento Mamba, que ya ha alcanzado las 5.000 horas de vuelo, habiendo transportado 2.000 toneladas de carga y 15.000 pasajeros en cinco años.

 

El teniente coronel Carlos Herráiz, jefe del destacamento Mamba / CMOPS-EMAD

 

«Los aeropuertos o las pistas en las que aterrizamos no siempre están en buenas condiciones, utilizando con cierta frecuencia campos no preparados donde están las fuerzas, pistas de tierra como Bouar, en la República Centroafricana, en la que recurrentemente operamos, donde la climatología y las lluvias hacen que la operación sea complicada y exige mucho de las capacidades del avión y las tripulaciones, pero donde se requiere nuestra operación para abastecer a las fuerzas desplegadas en una zona compleja y aislada», explica el teniente coronel Herráiz.

Uno de los pilotos del C-295 del destacamento Mamba es el capitán Gabriel Gabiña, quien explica a ABC lo «fino» que hay que estar cuando se aterriza en esta clase de «aeropuertos»: «Estamos expuestos a cualquier tipo de avería debido a que la superficie no es muy amigable. Diferenciaría entre dos tipos de “aeropuertos” peligrosos: las pistas no preparadas y los campos con amenaza alta o muy alta. Los primeros siempre tienen su grado de dificultad puesto que aterrizamos en pistas de tierra que las fuerzas francesas recuperan prácticamente de la nada, del centro de la selva o del desierto. Los campos con amenaza alta o muy alta para los medios aéreos tampoco son sencillos. Necesitamos estar atentos de nuestro alrededor a la vez que volamos de manera táctica a baja cota, realizando descensos y aproximaciones. Si juntamos las dos características, pistas no preparadas y amenaza yihadista contra medios aéreos, nos encontramos las pistas más difíciles: el norte y este de Malí».

 

 Militares de Francia descargan un vehículo 

 

Aviones C-295 y C-130 Hércules

El destacamento Mamba opera en estos momentos con un avión C-295 -fabricado en Sevilla por Airbus-, de menor tamaño que el histórico C-130 Hércules de la estadounidense Lockheed Martin. «Las mejores características del C-295 son su versatilidad, su robustez y la capacidad que tiene de operar en cualquier tipo de pista. Su maniobrabilidad es sorprendente. Además cuenta con equipos de autoprotección contra misiles infrarrojos y radáricos, teniendo la posibilidad de defendernos con el lanzamiento de bengalas y chaff».

Desde Dakar, los vuelos también tienen las mismas características. Solo que se realizan en el «hercúleo» C-130. Un avión que comenzó a entrar en servicio en el Ejército del Aire hace 47 años. De la docena que compró España ya sólo quedan operativos seis, habiendo sido sustituidos por el A400M.

Tras la intervención francesa en Malí en 2013 para frenar el avance del yihadismo, la contribución de los militares españoles del destacamento Marfil tiene datos objetivos: 689 misiones con 7.170 horas de vuelo (equivale a 298 días sin parar); 31.497 efectivos militares trasladados entre los diferentes países africanos; cinco millones de kilos de material transportados y 291.593 litros de combustible suministrado a las aeronaves del Ejército francés, principalmente helicópteros.

 

Bouar (República Centroafricana). Los pilotos del avión C-295 del destacamento Mamba se preparan para aterrizar en una pista de terreno no preparado en Bouar, en pleno corazón africano

 

Junto a pilotos y aviones, los destacamentos aéreos cuentan con otras figuras indispensables: personal de mantenimiento, del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), de gestión económica, de oficinas, intérprete y relaciones públicas, que si bien tienen un horario administrativo, con tareas y gestiones en horario de mañana y tarde, realizan también actividades fuera de ese horario. Por ejemplo, colaborar con los proyectos de cooperación cívico-militar con ayudas en infraestructura y gestión de donaciones en orfanatos y colegios o impartir clases de español.

Cambios en 2020

Estas dos misiones en el exterior del Ejército del Aire en África -la tercera es el destacamento Orión, con base en Yibuti- deberán afrontar una reestructuración el próximo año ya que el avión C-130 Hércules será dado de baja tras 47 años de servicio.
Paulatinamente, el C-130 está siendo sustituido por el A-400M de Airbus en la base de Zaragoza. Este avión podría ser incluido en las rotaciones del nuevo destacamento único aunque la versatilidad del C-295 es necesaria para esas operaciones de apoyo aéreo a Francia.

 

Ménaka (Malí). El C-295 del destacamento Mamba en la pista de esta localidad cercaba a Gao y a la frontera con Níger

 

De este modo, España está pensando en mantener una única base en África de apoyo aéreo a Francia (aún está por decidir con cuántos aviones). Según fuentes oficiales del Estado Mayor de la Defensa, esta opción de unificar las bases «está en planeamiento aunque todavía no hay decisión oficial».

Según fuentes militares consultadas por ABC, a Francia le interesaría que esa base se pudiese trasladar a Niamey (Níger) -en el corazón de su operación «Barkhane» contra el yihadismo-. Sin embargo los intereses españoles, más apegados a la costa del África occidental, hacen prever que la decisión final sea mantener las operaciones aéreas desde la capital senegalesa, Dakar, prescindiendo, eso sí, de la base gabonesa de Libreville.

 

Labores de mantenimiento en el destacamento Mamba / CMOPS-EMAD

 

Soldados franceses esperan para subir en el C-130 Hércules del Ejército del Aire / CMOPS-EMAD

 

 

Operaciones en el Extranjero
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