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Blogs Música para la NASA. por Álvaro Alonso

“Una vida a tu lado” de Los Secretos

“Una vida a tu lado” de Los Secretos
Álvaro Alonso el

Vengo de llorar como una magdalena y eso es algo que he comprobado que no me sienta ya tan bien, me produce dolor de cabeza. Lo tomo como un recordatorio de que los años no pasan en balde. Los Secretos presentaban esta tarde “Una Vida A Tu Lado” un documental de Chema Vargas sobre el grupo en su principio y sus después, una historia que para quienes la hemos vivido en Madrid desde sus inicios, cuando un servidor iba a casa de los amigos de primero de BUP a escuchar el single de TOS, es de una emoción imposible de contener. Tras elevarse el telón salieron al completo, con el escenario cuidado al detalle, haciendo un breve y delicioso recorrido por su abrumador repertorio. Antes, en plano detalle, la guitarra de doce cuerdas que Álvaro compró en Leturiaga, cuando quería descubrir el secreto de “Hickory Wind”. El sonido y la línea a seguir por estos chavales que ensayaban en secreto, sin que lo supieran sus padres, quedó clara cuando a escondidas se lanzaron en tromba a montar un grupo tres hermanos, los Urquijo, y un amigo. Así arrancaba la historia de uno de los pocos grupos hoy supervivientes de aquellos años de disparate, de la fiesta homenaje a Canito en la escuela de Caminos y los conciertos en El Sol, cuando Madrid se llenó de color y dejó de ser en blanco y negro. Fuertes emociones en las butacas mientras en el documental se da repaso a testimonios de quienes, como Manolo Fernández, Santiago Alcanda o Juan de Pablos, estuvieron ahí aupando a la banda, pese a la mala suerte y los desgraciados accidentes; y otros, como Gonzalo Garrido, que no están ya, hablando con sinceridad todos ellos de una banda que bien podría haber desaparecido (como tantas) en, al menos, cinco ocasiones desde su arranque en 1978. Pero siete vidas tiene el gato, como Los Secretos, y si siguen ahí, en 2017, es porque un grandísimo escritor de canciones como fue Enrique Urquijo así lo ha querido, llenando de versos indestructibles la memoria colectiva. Tal fuerza catalizadora, hasta en su forma fantasmal, cuando ya él no estuvo, ha hecho que el público siga solicitando sus canciones y quiera cantarlas y corearlas en los conciertos. Dicen los cronistas que con Giuseppe Verdi ocurría lo mismo. Es el río de la vida. Vayan preparando los pañuelos, y los aplausos.

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