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Blogs Laboratorio de Estilo por María Luisa Funes

El secreto de Teresa y la lección de Etxeberría

El secreto de Teresa y la lección de Etxeberría
María Luisa Funes el

Una de cal y otra de arena. Tras el fiasco del sábado, el ayer domingo se completó una jornada de buen nivel en la pasarela de Madrid.

Entre Cuerva y San Martín de Montalbán, provincia de Toledo, se sitúa Gálvez, pueblo natal de Ulises Mérida, quien ha tenido a gala incluir en su desfile los colores de su infancia. Evocando La Mancha y la educación escolar religiosa del modisto, lucieron en la pasarela hábitos, vestidos sotana, e incluso los refajos de su propia bisababuela convertidos en vestido. Dominaron los tonos morados, negros y rojos. Los rotundos y escultóricos diseños, con capuchas, nudos y pliegues, abrieron el día con nota.

Maya Hansen se especializó en hacer un revival de la película Mad Max, o quizás un homenaje a la tan trillada “Star Wars”. Torretta repasó sus clásicos, con abrigos de curiosos cortes traseros, tonos azules, negros y tierra, y varios modelos de escotes asimétricos extremadamente favorecedores. Se le dan tan bien los clásicos del guardarropa masculino que quizás debería dedicarse también a hacer sastrería para caballero.

Etxeberría rompió moldes. El modisto de Éibar no escatimó esfuerzos para presentar una colección que pretendía recapitular su trabajo hasta ahora. Con un vals y varios extractos de La Bohême de Puccini, conjugó las pieles, el cuero, el ante y el paño con verdadera maestría. Se trataba de variaciones y combinaciones de materiales nobles, cortados y mezclados de modo innovador. Abrigos reversibles, prendas geométricas, abrigos de plumas de pato e incluso una novia vestida de plumas y marabú blanco. Exteberría mereció su atronador aplauso, porque se sigue valorando la creatividad, la puesta en escena, la diversidad de fisonomías, el esfuerzo y el trabajo bien hecho. Por cierto, el creador guipuzcoano supo reservarse para sí el mejor abrigo, una prenda de corte militar y patronaje complejo con la que dio en la diana.

Teresa Helbig festejó sus 20 años de profesión entre los aplausos unánimes y la música de Aldo Comas, el showman casado con la actriz Macarena Gómez, amigo personal de los Grimaldi. Visitando su box, conocimos algunas facetas secretas – o al menos desconocidas para el público-. El primer secreto es el gran esfuerzo y la enorme creatividad que dedica a sus colecciones y cuan poco tiempo le concede a su propio vestuario, que decidía sobre la marcha durante nuestra visita. El segundo es que Teresa comenzó como escaparatista, una profesión inicial que comparte con grandes de la talla de Armani o Michael Kors.

El tercer secreto confesadísimo de Tersa Helbig es que, realizando su propio vestido para la boda de una amiga, le surgió la decisión de dedicarse a la costura e incluso su primer pedido. Y el cuarto y último secreto, aquel que realmente hace que sus colecciones brillen por el detalle y el preciosismo, es el apoyo de su más incondicional colaboradora, Teresa Blasco, su madre. Teresa Blasco, fue la que dio seguridad a Teresa en sus inicios y sigue siendo la que borda y cose los trabajos más delicados, como por ejemplo los 90 pájaros de un vestido azul largo de tul de esta colección. El taller está a salvo en sus manos.

Teresa Helbig ha buscado en este XX aniversario, repasar los puntos fuertes de su trayectoria: el tul, las piezas bordadas, la pedrería, los colores nude, el romanticismo lánguido, los vestidos largos, las composiciones textiles con pequeñas piezas unidas entre si, la joyería y los accesorios. Sobresalieron los gemelos de vestidos y camisas, los bordados en hilo dorado obra de un taller de artículos litúrgicos de Córdoba, los mocasines de tacón con dibujos escoceses y los cuellos hechos de cera blanca imitando a pequeñas flores. Quelle délicatesse!

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