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Blogs Jugar con Cabeza por Federico Marín Bellón

Luke, el aficionado al que temen los mejores grandes maestros

Federico Marín Bellón el

El caso de Luke McShane se sale de lo normal. El aficionado más fuerte del mundo acaba de tutear a los mejores grandes maestros en el Memorial Tal, en Moscú, donde ganó una brillantísima partida a Levon Aronian, segundo del mundo. McShane es uno de los jugadores con más talento, procede de un país con tradición ajedrecística y, sin embargo, prefiere vivir el ajedrez como una afición. Desde su irrupción en el circuito, su Elo no ha parado de crecer (ya supera los 2.700 puntos), pese a que este año solo se le han computado 18 partidas. Curioso pasatiempo el del británico.

Luke McShane, sonriente, en el Memorial Tal que acaba de terminar en Moscú. Fotos: russiachess.org

En el Memorial Tal, McShane llegó a la última ronda con posibilidades de ganar un torneo en el que participaban Carlsen, Kramnik, Aronian, Morozevich, Caruana, Grischuk y otros grandes monstruos. Perdió contra Carlsen y acabó octavo, por encima de Nakamura. La fuerza del torneo era tal (nunca mejor dicho) que las malas lenguas comentaban que se trataba del verdadero campeonato del mundo, en detrimento del que disputaban no muy lejos de allí Anand y Gelfand.

La carrera de McShane, nacido en 1984, empezó como un cuento de hadas. Ganó el Mundial sub-10 y poco después ya tenía incluso patrocinador. A los 16 años se convirtió en el británico más joven de la historia que conseguía el título de gran maestro. Temible jugador de partidas rápidas, tiene mérito que en la era de la supercomputación, con aperturas memorizadas hasta más allá de la jugada 25, un aficionado (aunque sea gran maestro) pueda tutear a la élite del ajedrez mundial. Demuestra que podría llegar casi donde se propusiera. Ahora mismo es el 41 del mundo.  

Aronian y McShane, en la rueda de prensa posterior a su partida. Por los rostros, es fácil deducir el resultado

El drama, para al ajedrez (y quién sabe si para él) es que en 2006 empezó a trabajar en Goldman Sachs, uno de los peones (o reyes) de la crisis mundial. Tras algún intento por compatibilizar su carrera ajedrecística con la económica, parece ser que su trabajo a tiempo completo le ha forzado a declinar invitaciones a grandes torneos, empezando por el campeonato británico, que el año pasado no pudo ni jugar.

Después de un tiempo de ostracismo, el Memorial Tal ha demostrado que puede cambiar de oficio cuando quiera. Al fin y al cabo, si algo nos ha enseñado la historia de los últimos siglos es que los dos valores más seguros del mercado son el oro y el ajedrez.  

McShane a la carrera, una metáfora de su vida

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