Observo con diversión cómo las mayores dificultades sobre la cuestión homosexual se las quieren plantear a Vox desde posiciones de derechas.
No hay mucho que debatir, en realidad; por lo que ha dicho Abascal, aquello de no llamarlo matrimonio sino unión civil y poco más, porque sobre lo demás no hay discusión.
Resulta normal que la izquierda quiera meter miedo con esto y hacer de ello bandera (porque puede hacerlo), menos normal resulta en la derecha.
El PP hace ademanes de defender la causa gay ante una hipotética amenaza de Vox como si la amenaza existiera y, sobre todo, como si esa causa alguna vez hubiera sido suya. El “le faltaron reflejos a Aznar con el matrimonio gay” no convence a nadie. Lo hizo el PSOE y el PP fue llevado del gancho.
Especialmente grotesco resulta cuando algunos periodistas, comunicadores y demás activistas de lo suyo hacen el paripé de “fiscalizar” a Vox en relación con la homosexualidad.
¿Hacemos memoria de lo que decían esas mismas personas de Zapatero cuando aquella ley? ¿Recordamos cómo trataban a Zerolo?
¡Qué cosas decía cierta derecha de Pedro Zerolo! ¡Qué cosas los liberales facundos de la radio!
Pues Zerolo ganó y esos mismos que le hablaban con infecto tono machista y que hacían mucha mofa de sus “orgasmos democráticos” ahora son vigilantes de la libertad homosexual. Hombre, ¡váyanse a tomarle el pelo a su abuela!
Zerolo ganó, ganó la calle y la historia, y no se supo ver que la suya era una pequeña revolución de amor, un movimiento whitmaniano, casi un erotismo democrático.
Yo solo respeto realmente a los zerolistas que se jugaron el bigote o el rizo y a los que, desde “las antípodas”, mantienen su postura católica y conviven con la idea de pecado y la ley civil. Su lucha de conciencia, que no es fácil, me parece que debe ser respetada.
La derechona amnésica (tránsfuga de sí misma), los centristas del ayer fachita, hoy feminista y el liberalismo vociferante, sin embargo, deberían taparse un poco. O hacer otra cosa, mejor. Algo justo y que le deben ya que presumen de defender lo que él sí defendió cuando tocaba: rendirle homenaje a Pedro Zerolo a modo de desagravio, el merecido homenaje que en su momento no le dieron. Háganlo como si fuera otro padre (¡otro más!) de la Constitución ¡Súmenlo a su suarismo con el debido respeto!