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Blogs Que la fuerza te acompañe por Alfonso M. Arce

Los riesgos de imitar a los atletas de élite

Intentar seguir los pasos deportivos de tus ídolos, no es siempre recomendable

Los riesgos de imitar a los atletas de élite
Alfonso M. Arce el

Hace unos días Hafthór Júlíus Björnsson batió el récord del mundo de peso muerto con un levantamiento de 501 kilos. Esta bestia parda, que posiblemente conocerás ya que es el famoso personaje «la montaña» en Juego de Tronos, ha demostrado una vez más que en el deporte las marcas están para romperlas. Cuando el anterior poseedor de este récord, Eddie Hall, llegó a 500 kilos, la media tonelada se antojaba un número que además de inalcanzable marcaba una simbólica frontera de lo que era o no posible. Ahora forma parte del pasado y no me atrevería descartar que vuelva a romperse el récord en algún momento.

Semejante levantamiento máximo es algo difícil de imaginar, sobre todo en un ejercicio como el peso muerto que muchas personas, equivocadamente, ni si quiera practican porque piensan que es lesivo. Para intentar dar cierta perspectiva de lo que supone levantar 501 kilos en peso muerto, tened en cuenta lo siguiente: para cualquier hombre adulto y sano debidamente entrenado, levantar 150 kilos es algo factible, levantar 200 kilos es estar muy fuerte, levantar entre 200 y 300 indica que probablemente seas profesional. Por encima de 300 kilos hablamos de cifras de récord de España en la categoría más pesada. Los que participan en el campeonato del mundo de strongman levantan más de 400 kilos. Llegar a la media tonelada roza la fantasía, pero Björnsson la superó por un kilo:

Nadie va a imitar a «La Montaña». Solo con verle uno se da cuenta de que no tiene mucho sentido y que se va a hacer daño, pero no nos damos cuenta de que cometes grandes errores también si quieres imitar a Rafa Nadal, o a Cristiano Ronaldo, a Gasol o a Lindsey Vonn por nombrar algunos atletas indiscutibles en sus deportes y vamos a ver por qué.

Primer motivo: unas cualidades extraordinarias

Aunque parezca evidente no lo es. No hablamos de lo que se ve por la tele. Que un deportista sea el más rápido o el mejor en una final, tan solo es la punta del iceberg de un sin fin de aptitudes y actitudes únicas. ¿Por qué esa persona que conociste hace años y que corría los cien metros con un tiempo digno de la élite no llegó a nada? Puede que su cuerpo rindiera de esa manera un año y poco más, que las lesiones llegaran muy pronto, que su capacidad de recuperación fuese muy baja y, no menos importante, que su cabeza no estuviese preparada para mantener un nivel de exigencia de campeón. Determinadas capacidades de percepción espacial o reflejos marcan la diferencia y no «se ven» en ningún lado, ni si quiera los entrenadores saben la manera exacta de abordarlas en algunos casos, simplemente están ahí y salen de manera más o menos oportuna.

Los datos recogidos en los test de esfuerzo de atletas profesionales son, en muchos casos, extraordinarios.

Segundo motivo: todo lo que no es deporte, se supedita al deporte

No todos estamos dispuestos cuando tenemos veinte años a renunciar a salidas con los amigos, noches de pizza y cerveza, al amor de nuestra vida, a ver menos a la familia y, en resumen, a vivir con una disciplina férrea a lo largo de una temporada en la que todo queda supeditado al calendario de la competición. Y conviene recordar que un atleta de élite también está fuera de forma en algún momento del año, aunque su nivel respecto al resto de los mortales siga siendo altísimo, también descansan y se relajan, siendo una parte de su preparación dicho valle de rendimiento.

Tercer motivo: los profesionales que les rodean

Tus cualidades son excepcionales y sacrificarás lo que sea necesario. Perfecto, ya tienes mucho ganado, pero alguien tendrá que acompañarte en el camino. Topar con un equipo técnico, desde tu primer entrenador o entrenadora hasta lo más avanzado de la medicina deportiva de élite, marca las diferencias. Piensa que los más grandes tienen mucha gente detrás, cuanto más dinero en juego (lamentablemente), mayor es el equipo que coordina esfuerzos para que una persona esté preparada para ganar. ¿Cuántos profesionales tienes pendientes de ti a diario?

Cuarto motivo: precocidad y medios disponibles

Hace unos años escuché una entrevista que le hacían en la CNN al ex tenista  profesional Andre Agassi. Uno de los más grandes. En un momento dado se puso muy serio y dijo que había que ser realista y que si un niño o una niña con diez años no acumulaban «x» puntos (perdón por el dato impreciso, pero no recuero la referencia que daba) en su categoría de competición, se podía asegurar que no tenían futuro dentro del circuito de la competición profesional. Más allá de considerar si tiene o no razón, cosa en la que no creo que estemos más cualificados que él, esta sentencia nos da una idea de la exigencia en el deporte de élite desde una edad muy temprana.

Martina Hingis, récord absoluto de precocidad. Ganó el Open de Australia con tan solo 16 años y 177 días.

En términos deportivos es muy fácil que pase tu oportunidad. Con edades en las que uno ni sabe lo que quiere, el tren de la élite cruza por delante de tus narices sin vuelta atrás. A esto le podemos añadir cuestiones relativas a los recursos, jugar al fútbol es barato y universal, pero es fácil entender que en Austria crear campeones de esquí es más sencillo que en España. Aquí ser esquiador de élite significa desplazarse y vivir fuera de casa una cantidad de meses al año que añade otra dificultad. Esto es igualmente aplicable a muchos deportes en el momento que entran en juego los centros de alto rendimiento, los viajes a las competiciones etc. El acceso a becas deportivas, dependientes a su vez de presupuestos públicos, y patrocinadores privados, puede cortar de raíz o dar alas a muchas carreras.

Entrenamiento de jóvenes promesas del esquí.

Quinto motivo: el precio a pagar

¿Daríamos todo por ser campeones si esto incluye nuestra salud? No son pocos los deportistas profesionales que comprometen su bienestar físico. El presente y el futuro. No hablamos de dopaje, que es un tema muy manido y del que se habla demasiado sin mucho fundamento. Hablamos de lesiones que se arrastran a lo largo de los años, a sabiendas de que tendrán consecuencias, pero por las que no se puede parar si se quiere llegar con opciones de victoria. Cuando te estás jugando pasar a la historia o el acceso a una beca que garantice tu sustento los próximos años, puede que se justifique pero ¿y tú?¿Qué ganas llevando tu cuerpo tan al límite?

Radiografías de la esquiadora Lindsey Vonn que muestran el precio que ha tenido que pagar

Aprende de la élite. Son ejemplo de virtuosismo en sus respectivas disciplinas. Pero no todo es aplicable, no todo es sano y su manera de afrontar los límites del rendimiento físico, directamente se desarrollan en otra realidad muy diferente a la nuestra. Que la fuerza te acompañe.

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