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Blogs Fahrenheit 451 por Pablo Delgado

Adiós «Villavacaciones»

Hay lecturas que ayudan a llevar mejor el síndrome postvacacional, aunque ya esté algo olvidado

Adiós «Villavacaciones»
Pablo Delgado el

Esta semana toca a su fin la estación estival. Como ya sabemos, y sobre todo disfrutamos, es la estación de las vacaciones, en mayor medida. Una época del año en la que solemos descansar y desconectar de la rutina diaria que en muchas ocasiones nos consume -sobre todo a los adultos-. En el caso de los más pequeños, aunque no lo demuestren y exterioricen en muchos casos, también necesitan desconectar de esa actividad diaria impuesta por la sociedad en la que vivimos. Por lo tanto, el verano es una de las estaciones del año preferidas de la gente, porque ademas de asociarla a otros fenómenos como una mayor cantidad de días soleados, bajas precipitaciones, temperaturas cálidas, etc, se tienen días en los que poder desconectar.

Para ello, como colofón y a modo de melancolía postvacacional, qué mejor que después haber disfrutado de una vacaciones con amigos, en familia, ya sea en casa, en la piscina, en la casa de la playa, en el pueblo con los abuelos o viajando por otras ciudades, que coger una buena novela que rememore esos días, pero no unos días cualquiera en fase adulta, sino esos días en los que un adulto se traslade a esos años anteriores, en los que cada día de verano podía ser una aventura nueva.

Con «A Clementina le encanta el rojo» (Siruela), escrita por Krystyna Boglar (Cracovia, 1931) pionera en la realización de cómics en Polonia y con más de treinta libros infantiles en su haber, junto con los dibujos de este brillante ilustrador Bohdan Butenko (Bydgoszcz, 1931). Consiguen trasladar al lector adulto a esa fase de la vida en la que todo es magia, en la que no existen los peligros ni las consecuencias, en la que solo existe el pensamiento de hacer y conocer, y todo por buscar a Clementina que se ha perdido en el bosque.

En «Villavacaciones» ha sido un verano largo y caluroso, y las vacaciones se acaban. Por lo que Crispín, Mario, Ana y Croqueta, tendrán que volver muy pronto al colegio. Pero antes de que todo eso acabe, un día en el bosque ven a una niña que llora desconsolada porque no encuentra a Clementina. Aunque está anocheciendo, el bosque es muy grande y no saben cómo es Clementina, por tanto, los niños dan por hecho que es una niña y deciden ir a buscarla… Pronto se les unirán sus amigos Ramón y Román. Lo que no se imaginan es que no son los únicos que van a realizar la búsqueda, en una noche en la que se desata una tormenta y, bajo la lluvia, seis niños, un artista cascarrabias, un periodista aletargado que va en un coche que no funciona muy bien, unos policías fuera de quicio por un teléfono estropeado,  irán tras las huellas de la misteriosa Clementina.

Una obra deliciosa y cargada de una frescura sin igual. Dirigida sobre todo a un público infantil y juvenil, pero como comentaba antes, son de esos libros que al lector adulto le encantará, por cómo está escrito, por lo que transmite… Valores como la solidaridad, la amistad y el esfuerzo altruista por el que ayudar a sus semejantes, hace de ella que cuando se termina de leer la última página, se quede totalmente incrustada en la mente lectora, una reverberación intelectual graciosa y estimulante.

Además de disfrutar de la prosa fluida de Boglar, el lector se encuentra con unos dibujos temblorosos y graciosos del gran Butenko, que van acompañando la narración dotándola así de un discurso más desenfadado y algo más cómico. Los dibujos extremadamente sugerentes y atemporales de este admirable ilustrador, han resultado encantadores durante más de sesenta años y de los que han disfrutado más de tres generaciones de polacos. Con una dilatada carrera profesional en la que ha realizado varios libros cien por cien de autor, también a trabajado como cartelista de películas, ha realizado diseños teatrales y televisivos, lo que ha permitido llamar a este eminente dibujante de cómics el maestro de la ilustración polaca.

En definitiva, lo que está claro es que hay que desconectar y sobre todo jugar, tanto los pequeños como los adultos. Pero como todo comienzo tiene un final y ese es el de la vuelta de la vacaciones a nuestro que hacer diario. Tenemos «una última oportunidad» de disfrutar de esos días de vacaciones y hacerlo al cien por cien con esta buena aventura llena de intriga y complicidad cómica. Y así, poder disfrutar de una novela de aventuras refrescantes. Aunque la mayoría de los mortales hayamos vuelto ya de nuestras vacaciones y los más pequeños hayan empezado el colegio «A Clementina le encanta el rojo» es magnífica para dejar atrás la melancolía postvacacional.

«A Clementina le encanta el rojo» // Krystyna Boglar // Ilustrado por Bohdan Butenko // Traducido por Marta Słyk y Ernesto Rubio // Siruela // 2019 // 16 euros

 

 

 

 

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