A pesar de los peligros e incertidumbres futuras, Israel apuesta por las revoluciones democráticas en los países árabes, como no podía ser de otra manera. Lo hace hoy en este periódico el presidente de Israel, Simon Peres, en la imprescindible entrevista de Ramón Pérez-Maura.
El presidente de Israel es inequívoco:
“Esta revolución es muy única en la historia. No fue hecha por un ejército, no fue obra de una religión, no fue organizada por un partido político. No fue organizada en absoluto. Apareció como un tornado lleno de fuerza. Los egipcios están abordando su propio futuro, sus problemas sociales. No hay demagogia barata. Ha sido relativamente incruenta… yo no puedo recordar otro caso así. Y sobre el pasado, que juzgue la Historia. Sobre el futuro, dejemos al pueblo que escoja”.
Y por si no quedaba claro, aún más:
“Espero que todo Oriente Medio sea democrático, próspero. Israel entiende perfectamente que no puede ser una isla de prosperidad en un océano turbulento”.
Y, sin embargo, la preocupación de los israelíes por el futuro de las revoluciones árabes es comprensible. Según una encuesta del diario Yediot Aharonot, recogida por L´Express, un 59% de los israelíes teme un triunfo del islamismo en Egipto. Y es que los israelíes tienen muy presente Gaza, las elecciones de 2006 que acabaron con la victoria de los terroristas de Hamás.
Y los israelíes tienen también muy presente la amenaza de Irán. La destaca hoy el diario israelí Haaretz. Egipto acaba de autorizar el paso de barcos de guerra iraníes por el canal de Suez y crece en Israel el temor a una alianza entre Egipto e Irán. Simon Peres sitúa ese problema en su adecuado lugar en la entrevista con Ramón Pérez-Maura. La amenaza iraní no se cierne únicamente sobre Israel, se cierne sobre el mundo:
“Creemos que Irán es un problema para Europa y para América. No es cuestión de apoyar a Israel. Son peligrosos para el mundo”.
Y, sin embargo, el propio Simon Peres apunta al final de la entrevista el verdadero problema de fondo, el de la actitud de las democracias occidentales hacia Israel:
“Pero hay una tendencia en los medios españoles a criticar a Israel”
Y no lo olvidemos. Se prepara una nueva flotilla, con los apoyos habituales. He ahí el problema occidental de las revoluciones árabes y el problema para Israel: el apoyo que muchos pueden estar dispuestos a ofrecer a los fundamentalismos, como ya lo hacen con Hamás.
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