Junqueras y su abogado han minusvalorado al Estado. Calcularon que una apelación al diálogo serÃa suficiente para abandonar la cárcel. De hecho, lo ha sido casi siempre en este paÃs para justificar todo tipo de burlas a la ley.
Pensaron que también esta vez valdrÃa, por las viejas costumbres y también por aquello del contexto polÃtico y su confianza en esas voces periodÃsticas que esperaban una decisión polÃtica del Supremo para posibilitar la investidura de Junqueras frente a la de Puigdemont.
Pero nuestro Estado de Derecho ya no es lo que era respecto a los abusos legales de los nacionalistas. El resto de ciudadanos que cumplen la ley están más que hartos y miran con lupa cada decisión que afecte a los insumisos habituales. Y, en este caso, los magistrados del Supremo iban a incurrir en una contradicción insostenible legalmente, si, repentinamente, consideraban que ya no habÃa riesgo de reiteración delictiva.
Más que nada porque Junqueras insiste en su intención de reiteración delictiva. A pesar de lo cual, él mismo y su abogado confiaban en salir de prision. Como confÃa Puigdemont en ser investido presidente. Y como confÃan todos ellos en estar en el Parlamento.
Pero ahora el Estado de Derecho se juega sus propias esencias. Y como pretenda sacrificar la ley para integrar a los insumisos nacionalistas, va a desintegrar al resto de españoles.
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